
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, defendió las tiendas que venden en divisas en Cuba, afirmando que operan “igual” que en el capitalismo, lo que desató la indignación de los cubanos.
Durante una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, el gobernante cubano afirmó que estas diferencias económicas también existen en países capitalistas y sostuvo que la desigualdad en Cuba es menor que en esas naciones.
Aunque reconoció que la apertura de estos establecimientos comenzó durante la crisis de los años 90 y creó diferencias entre quienes recibían remesas y quienes no, negó que se tratara de un problema mayor.
“Yo sí te garantizo que en Cuba hay menos diferencias sociales que en un país capitalista. La brecha entre ricos y pobres en el mundo y en el capitalismo es mucho más alta que la diferencia que puede haber aquí entre las personas que más ingresos tienen y los que menos ingresos tienen”, indicó.
El argumento oficial, sin embargo, omite una diferencia importante. En otros países existen comercios que aceptan dólares aunque esa no sea su moneda nacional, pero normalmente se trata de establecimientos orientados a turistas o de zonas específicas.
El uso de dólares por parte de visitantes no significa que toda la población dependa de esa moneda para consumir. Además, estas tiendas nunca son la única opción; existen otras tiendas, mercados y comercios donde pueden comprar en la moneda local.
Por último, y como una de las diferencias más importantes, el dirigente omitió el hecho de que en el extranjero todas las tiendas se encuentran bien surtidas, por lo que nadie depende de remesas ni tiene ninguna dificultad para acceder a alimentos básicos.
En Cuba, el problema es diferente porque las tiendas estatales en divisas se han convertido en una de las pocas vías para conseguir determinados alimentos y productos de primera necesidad.
Un ejemplo de esto es el supermercado de 3ra y 70, en La Habana, que ofrecía pollo, yogur, frutas, jamones, conservas, aceite de oliva y otros productos que no estaban disponibles en las bodegas estatales, pero controlado por el conglomerado militar GAESA, con pagos exclusivamente en dólares y precios impagables para el cubano de a pie.
La expansión de este modelo ha sido rápida. En abril de 2025, ya existían más de 85 establecimientos que vendían en dólares en las distintas provincias cubanas; La Habana concentraba 39 de esas tiendas.
La diferencia se vuelve más grave en un país donde existe una fuerte escasez de alimentos. A finales de 2024, incluso las tiendas en MLC sufrían desabastecimiento y algunos establecimientos tenían productos considerados de lujo mientras faltaban alimentos básicos.
El Estado mantiene el control del comercio mayorista y del comercio exterior, limitando la capacidad de empresas privadas para vender directamente sus productos a otros negocios.
Ese control también alcanza productos elaborados dentro de la propia Isla. En abril de 2026, la Empresa Estatal de Conservas de Vegetales Turquino firmó acuerdos para colocar parte de su producción en tiendas en divisas. Es decir, alimentos producidos por empresas estatales pueden terminar en establecimientos donde el acceso depende de disponer de dólares.
Durante la entrevista, Díaz-Canel también rechazó que Cuba esté aplicando reformas capitalistas. Según él, las medidas adoptadas son “concesiones” necesarias para preservar el sistema socialista y recordó una frase de Fidel Castro sobre la necesidad de hacer concesiones en determinados momentos.
“Los principios no se negocian, los principios no se cambian, pero hay momentos en que hay que hacer concesiones para poder proteger esos principios”, citó.