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Díaz-Canel dice que ya conoce la estrategia de Trump

Díaz-Canel dice que ya conoce la estrategia de Trump
Según Díaz-Canel, mientras se habla de diplomacia, la actual administración estadounidense mantiene una línea beligerante. (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

El dictador Miguel Díaz-Canel afirmó que el régimen castrista ya conoce la estrategia de Donald Trump frente a países adversarios y aseguró que, aunque Cuba “no es un país de guerra”, sí se prepara para defenderse ante una posible agresión de Estados Unidos.

El gobernante reaccionó así a una pregunta durante una entrevista en La Habana con el portal Newsweek sobre el riesgo de una operación militar contra la Isla, en un contexto en el que, según dijo, Washington ha combinado negociaciones con amenazas y uso de la fuerza en escenarios como Venezuela e Irán.

El punto central de su respuesta fue que La Habana no se deja impresionar por la retórica de Trump porque considera que ya conoce sus métodos.

Según Díaz-Canel, mientras se habla de diplomacia e incluso se inician negociaciones y diálogos, la actual administración estadounidense mantiene una línea beligerante y ha llegado a sugerir que Cuba podría ser “la siguiente”.

Desde esa lectura, el mandatario presentó la defensa del país como una obligación política y militar del Estado, aunque insistió en que la posición oficial sigue siendo evitar una guerra.

Antes de intervenir en Venezuela para llevarse por la fuerza al dictador Nicolás Maduro, el propio Trump habló por teléfono con el chavista, pero todo fue en vano, pues al final optó por una opción militar.

Lo mismo sucedió en Irán que en medio de las negociaciones sobre el programa nuclear y cuando estaban a punto de llegar a un acuerdo, EEUU e Israel realizaron poderosos ataques aéreos para descabezar la cúpula dirigente de la nación persa.

Díaz-Canel insiste en la “guerra de todo el pueblo”

Durante la entrevista, Díaz-Canel volvió a recurrir a uno de los conceptos históricos del aparato político cubano: la llamada “guerra de todo el pueblo”. La presentó como una doctrina defensiva y no agresiva, basada en la participación popular ante una amenaza externa.

Bajo esa lógica, sostuvo que Cuba no representa peligro para EEUU y que no existe justificación real para una acción militar. Sin embargo, su argumento se apoyó otra vez en una narrativa de plaza sitiada que el oficialismo ha usado durante décadas para cerrar filas internas y eludir un debate sobre la crisis nacional.

El gobernante también denunció lo que describió como una retórica creciente desde sectores oficiales estadounidenses. Aseguró que en los últimos meses han surgido declaraciones sobre cuánto tiempo resistiría la Revolución antes de que Washington tomara el control del país.

Incluso citó una frase que, según dijo, resume la mentalidad de sus adversarios: que ya se ha ejercido toda la presión posible sobre Cuba y que la única salida sería “tomar el control y arrasarla”. Con eso, buscó reforzar la idea de que la amenaza externa sigue siendo el eje central del conflicto bilateral.

En otro tramo de la conversación, Newsweek preguntó a Díaz-Canel si le preocupaba su seguridad personal o la posibilidad de que EEUU intentara promover colaboradores dentro del gobierno cubano.

Su respuesta fue una defensa cerrada de la estructura del poder en la Isla. Dijo que la dirección del Estado, del Partido y de la Revolución funciona de manera colegiada, que las decisiones se toman colectivamente y que existe una “unidad monolítica” sostenida por cohesión ideológica y disciplina revolucionaria.

Con esa formulación, el mandatario quiso transmitir la idea de que no hay espacio para fisuras internas ni para acuerdos paralelos que desafíen el orden constitucional. También intentó descartar una traición como la ocurrida en Venezuela.

Afirmó además que la seguridad del país es una construcción colectiva en la que el pueblo ocupa un lugar central, lo que, a su juicio, vuelve muy difícil cualquier acto de traición. Esa defensa del sistema, sin embargo, volvió a apoyarse en los códigos clásicos del discurso oficial: unidad, resistencia, soberanía y lealtad al Partido Comunista como núcleo del poder.

Pese a ese tono triunfalista, la propia intervención dejó al descubierto grietas difíciles de ocultar. Díaz-Canel reconoció que el país vive “privaciones y dificultades” y admitió que no se ha logrado todo lo que se soñó como nación.

1 Comentario

  1. Diaz-Canel habla en nombre del pueblo de Cuba, pero no deja que el mismo de su opinión…
    Creo o casi puedo decir, que pocos en Cuba creen en la Revolución, ya que de hecho sus representantes no demuestran lo que se dijo en un inicio de esa Revolución, donde ellos no han tenido una participación desde sus inicios

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