
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, pidió a los inversionistas chinos que arriesguen su capital en Cuba, asegurando que las “puertas están abiertas”.
Durante un encuentro con representantes de 70 empresas provenientes de 15 provincias y regiones de China, celebrado en Shenzhen, Díaz-Canel destacó la disposición de Cuba para consolidar su relación con China y fomentar una “Comunidad de Futuro Compartido”.
El cubano invitó a los chinos a participar en la próxima Feria Internacional de La Habana, que se celebrará del 24 al 29 de noviembre de 2025. Entre los sectores que más le interesan al régimen comunista están el energético, la biotecnología, el turismo y las infraestructuras. En participar en la generación de electricidad, dijo que hace falta la experiencia de China en Cuba para las energías renovables como la solar y la eólica.
La reunión fue la actividad más importante dentro de la agenda de Díaz-Canel en su viaje a China, que oficialmente tuvo como propósito asistir a una invitación para presenciar “el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa”. La estancia también incluyó un breve encuentro con el mandatario Xi Jinping en Beijing.
“Los consensos alcanzados con Xi Jinping incluyen la perseverancia en el intercambio político y el fortalecimiento de las relaciones comerciales, con un enfoque renovado”, expresó el presidente cubano.
Díaz-Canel explicó a los empresarios asiáticos que los lazos entre Cuba y China han superado momentos difíciles, y que existen grandes perspectivas de crecimiento en el ámbito económico.
El sucesor designado por Raúl Castro estuvo acompañado del Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, y del canciller, Bruno Rodríguez Parrilla.
También viajó su esposa, Lis Cuesta, quien, aunque rehúsa ser primera dama, actualmente lo es en los eventos en el extranjero. La propia holguinera creó polémica en las redes sociales al publicar una fotografía suya en China con un teléfono celular, cuyo precio supera los 1.000 dólares.
La deuda estimada de Cuba con China y sus empresas se calcula en varios miles de millones de dólares, con estimaciones específicas alrededor de 4.000 a 6.000 millones de dólares. Esta cifra incluye deudas con entidades como bancos chinos y compañías como Huawei y Yutong.
Cuba ha enfrentado dificultades para cumplir con estos pagos, y China ha acordado reestructurar la deuda en varias ocasiones. La nación asiática tiene como estrategia otorgar nuevos créditos comerciales e inversiones, aunque las tensiones aumentan por la falta de reformas económicas en la Isla y repetidos incumplimientos.
Por ejemplo, la deuda con la automotriz Yutong es de alrededor de 100 millones de dólares, pero fue asumida por Sinosure/Eximbank de China tras negociaciones.
Aun en estas condiciones y con un amplio historial de impagos, Díaz-Canel piensa que pueden engañar a nuevos empresarios chinos para que arriesguen su dinero en el país caribeño.
No solos las piernas están abierta el orto y chirimoya también