
El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó el jueves a La Habana para reunirse con altos funcionarios de inteligencia cubanos y con Raúl Guillermo “Raulito” Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
La visita tuvo un peso político inusual. No se trató de un contacto diplomático rutinario, sino de una reunión entre el jefe de la principal agencia de inteligencia estadounidense y representantes de un aparato de seguridad señalado por Washington como represivo.
De acuerdo con las fuentes citadas por Axios, Ratcliffe buscó dejar claro qué líneas considera prioritarias la Casa Blanca en un momento de acelerado deterioro económico en Cuba, donde el régimen castrista es prácticamente un Estado fallido.
Según funcionarios estadounidenses citados por el referido medio, la CIA quiere garantizar que en Cuba se mantenga una estructura de seguridad “no represiva” capaz de evitar disturbios en las calles y una migración masiva hacia EEUU.
Esa preocupación, de acuerdo con la lectura de la administración Trump, explica por qué la crisis cubana es vista como un asunto de seguridad nacional: si el Estado se desmorona, un éxodo marítimo hacia Florida podría generar una emergencia migratoria y un escenario de caos regional.
La ventana de diálogo que ofrece Trump no es eterna
Asimismo, el director de la CIA le transmitió a la parte cubana que la administración de Donald Trump está dispuesta a discutir asuntos económicos y de seguridad, pero solo si el gobierno cubano acepta cambios fundamentales.
Sin embargo, esa ventana de oportunidad para el diálogo que está dando Trump no será eterna. En ese sentido, Ratcliffe advirtió que Trump encontrará otra manera de imponer sus “líneas rojas” si el diálogo fracasa.
La visita, por tanto, combinó una oferta de negociación con un mensaje de presión. Para la administración estadounidense, la crisis interna cubana ya no es solo un problema económico, sino un factor de inestabilidad con impacto directo en Florida y en la región.
Además, Cuba no puede seguir siendo un refugio seguro para adversarios de EEUU en el hemisferio occidental.
Advertencia a Cuba de lo que pasó en Caracas el 3 de enero
Axios también reportó que Ratcliffe instó a los funcionarios cubanos a tomar nota de la operación del 3 de enero que derrocó a Nicolás Maduro en Venezuela. Esa referencia buscó reforzar la idea de que Washington está dispuesto a actuar cuando considera que sus intereses de seguridad están en juego.
El trasfondo de la visita es una crisis interna que se acelera. El ministro de Energía de Cuba declaró el miércoles que el país se había quedado sin fueloil y diésel, y advirtió que los apagones podrían superar las 20 o 22 horas diarias.
La escasez de combustible se agravó después de que Estados Unidos tomara control de las exportaciones petroleras venezolanas, de las cuales Cuba dependía en gran medida. Además, México dejó de suministrar hidrocarburos a la isla desde el 9 de enero.

