
El doctor Liader Aguilera Ramos, especialista en Medicina Interna y director en funciones del Hospital Provincial Saturnino Lora, ofreció a la emisora oficialista CMKC Radio Revolución su versión sobre el incendio ocurrido en este centro de salud de Santiago de Cuba.
Según explicó el médico, alrededor de las 4:15 p.m. se registró una elevación de voltaje que provocó el sobrecalentamiento de las líneas eléctricas de los equipos de climatización de la unidad de cuidados intensivos.
Aguilera Ramos calificó el hecho como “un incendio de pequeñas proporciones” que primeramente fue atendido por médicos, enfermeras, un traumatólogo con preparación como bombero y el electricista de turno, quienes lograron controlar el fuego con extintores de polvo químico seco.
El directivo precisó que, debido a la dispersión de ese polvo y al riesgo asociado dentro de la sala, se decidió interrumpir el servicio eléctrico y evacuar de inmediato a los pacientes ingresados en la unidad.
En total, cuatro pacientes fueron evacuados hacia las unidades de cuidados intensivos del Hospital Militar Joaquín Castillo Duany y del Hospital Juan Bruno Zayas. Otros dos fueron remitidos al Cardiocentro.
El resto de los ingresados, según la versión oficial ofrecida por Aguilera Ramos, continuó recibiendo tratamiento invasivo en otras áreas del Saturnino Lora, una vez reorganizados los recursos disponibles dentro de la institución.
El médico añadió que al lugar acudieron de inmediato autoridades del hospital, directivos de la Dirección Provincial de Salud Pública, representantes del Partido, del Gobierno y equipos del SIUM para coordinar la respuesta tras el incidente.
En contraste con esta versión, el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada previamente difundió una versión que revela una situación más grave que un “incendio de pequeñas proporciones”.
De acuerdo con testimonios obtenidos por el reportero, varios testigos dijeron que primero se percibió un olor parecido al amoníaco y después aparecieron chispas antes de una explosión.
Esas fuentes afirmaron que el personal trató de contener las llamas, pero el empleo de un extintor presuntamente inadecuado para ese tipo de siniestro habría empeorado la emergencia.
Según esos relatos, en vez de utilizar un equipo destinado a fuegos eléctricos, se habría empleado otro de líquido, lo que presuntamente provocó un cortocircuito y una explosión que desprendió la puerta del local y dañó cristales en las inmediaciones.
Los testimonios posteriores al incidente igualmente aludieron a restricciones dentro de la institución. Algunas fuentes señalaron que no se permitió la salida de pacientes ni de familiares ubicados en otros cubículos y que al personal sanitario se le orientó a apagar los teléfonos móviles para frenar la circulación de información sobre lo sucedido.
Según un comunicado del hospital en Facebook, la sala afectada regresó a su funcionamiento habitual en menos de 12 horas. En el texto también se acusa de que se habló del suceso de “forma malintencionada en redes sociales”.
Para defender su postura, el hospital compartió el testimonio de la acompañante de un paciente: “se nos acercó para decir que a su paciente lo trasladaron con un amor tremendo, de todo el personal de hospital, porque hubo muchos ayudando, también lamentó la publicación sin consentimiento, de un suceso que pudo haber terminado en desastre y recalcó que el profesionalismo estuvo en todo momento para atender a estos pacientes graves, a pesar de las condiciones difíciles que se vivieron”.