
A través de una donación, módulos de energía solar llegaron a la provincia de Holguín como parte de los apoyos requeridos ante la crisis energética que golpea a la Isla por la falta de combustible.
Según el Bloguero Tanameno en Facebook, las estructuras fueron colocadas en el hospital “Juan Paz Camejo”, ubicado en la población de Sagua de Tánamo, gracias a la iniciativa del grupo Sagüeros Unidos formado por cubanos residentes en el exterior y otros colaboradores vinculados a esa comunidad.
El proyecto nació en un primer momento con un objetivo distinto. Los organizadores recaudaron fondos para adquirir una electrobomba que ayudara a estabilizar el abasto de agua, una de las necesidades más urgentes de la población tras el impacto del huracán Melissa.
Sin embargo, la imposibilidad de concretar esa compra obligó a replantear el destino de los recursos. Con el paso de los meses, la crisis energética en la zona se hizo más severa y cambió las prioridades.
La falta de combustible para el grupo electrógeno del hospital comenzó a poner en riesgo el funcionamiento de servicios vitales. Según la información ofrecida, esa situación incluso abría la posibilidad de evacuar pacientes hacia el municipio de Moa, ante la incapacidad de sostener determinadas prestaciones médicas en Sagua de Tánamo.
Frente a ese panorama, los promotores de Sagüeros Unidos optaron por invertir el dinero reunido en módulos solares. La decisión buscó aliviar la emergencia energética del centro asistencial y garantizar la continuidad de servicios clave en medio de un sistema eléctrico colapsado.
Finalmente, al municipio llegaron dos módulos solares de 6,5 kV cada uno. Estos equipos fueron instalados junto a un tercer sistema de 2 kV que ya había sido colocado previamente mediante gestión estatal.
La combinación de los tres módulos permitió reforzar áreas críticas del hospital, donde cualquier interrupción del suministro puede tener consecuencias directas sobre la vida de los pacientes.
De acuerdo con el reparto previsto, el módulo de menor capacidad quedó destinado a la unidad de cuidados intensivos. Los otros dos sistemas se emplean para respaldar el cuerpo de guardia y el salón quirúrgico, tres espacios considerados esenciales dentro de la instalación sanitaria.
La reacción de buena parte de la población ha sido de reconocimiento. Vecinos y usuarios del hospital destacaron el impacto de la ayuda en medio de las limitaciones estructurales que arrastran tanto el sistema eléctrico como el de salud pública.
Más allá del aporte material, la acción ha sido interpretada como una muestra de compromiso de los llamados “hijos ausentes”, que desde diferentes lugares decidieron organizarse para apoyar a su comunidad de origen.
Los promotores también han insistido en el carácter amplio de la iniciativa. Dentro del grupo, según se ha explicado, conviven criterios, creencias y posturas diferentes, pero el objetivo común fue responder a una necesidad urgente sin detenerse en divisiones ideológicas o religiosas.
El caso, sin embargo, vuelve a exponer una realidad incómoda para el discurso oficial. Mientras ciudadanos dentro y fuera de Cuba movilizan recursos para garantizar electricidad en un hospital municipal, el régimen ha destinado esfuerzos a mantener en funcionamiento emisoras de radio y canales de televisión estatales incluso en medio de la crisis energética.