
Dos empresarios cubanos, que hablaron con Periódico Cubano bajo anonimato por temor a represalias, denunciaron que las nuevas regulaciones energéticas impuestas por el gobierno mediante el Decreto 110/2024 pueden llevar a la quiebra a sus negocios y son una clara intromisión en la operación del sector privado.
Las normativas, que obligan un mayor uso de fuentes renovables de energía y la implementación de sistemas de gestión energética, incluido la prohibición de poner aires acondicionados a menos de 24 grados Celsius, están llevando a las Mipymes llevaría a una insostenible situación financiera a los negocios privados.
Las disposiciones exigen a los negocios garantizar que al menos el 50% del consumo eléctrico en horarios pico provenga de energías renovables. Adicionalmente, los altos consumidores deben implementar sistemas certificados bajo normas internacionales como la NC ISO 50001, elevando significativamente los costos operativos.
Un importador de alimentos entrevistado por Periódico Cubano destacó que la obligación de incorporar energías renovables es inviable debido a la falta de tecnología accesible en el país. “No hay paneles solares disponibles a precios razonables, y mucho menos financiación para instalarlos. Esto pone en riesgo nuestra operación, ya que dependemos de refrigeración constante para conservar productos perecederos”, declaró.
El empresario también alertó sobre el riesgo de cortes eléctricos en caso de incumplir con las metas de consumo. “Un corte de 72 horas podría destruir nuestra mercancía. Esto no es regular la economía, es sofocar a los negocios que intentamos mantener a flote el mercado local”.
Por su parte, los talleres automotrices, que requieren maquinaria de alto consumo eléctrico, también enfrentan serias dificultades para cumplir con las normativas. Un dueño de una Mipyme dedicada a la reparación de automóviles y que cuenta con 12 trabajadores expresó que las exigencias de certificación bajo normas internacionales son desproporcionadas.
“Implementar un sistema de gestión energética cuesta miles de dólares, un gasto inasumible para pequeños negocios como el mío. Además, las multas por incumplimiento alcanzan los 15.000 CUP, una cifra que podría llevarnos a la quiebra”, significó.
Según el empresario, su negocio opera con márgenes de ganancia muy reducidos, pues tiene altos costos con la importación de partes y piezas de repuesto. Por otra parte, la paralización obligatoria del trabajo por cortes de electricidad en el horario pico es un duro golpe a la eficiencia.
“No podemos simplemente apagar las máquinas de soldadura y chapistería; eso equivale a cerrar el negocio. Estas medidas no toman en cuenta la realidad de las Mipymes en Cuba”.
Ambos empresarios coincidieron en que las regulaciones no están diseñadas para fomentar el desarrollo del sector privado, sino para mantener el control estatal sobre la economía. “El gobierno habla de apoyar a las Mipymes, pero estas políticas demuestran lo contrario. No se ofrecen incentivos reales ni soluciones para adaptarse a los cambios”, señaló uno de los entrevistados.
Las Mipymes, consideradas clave para la reactivación económica en Cuba, enfrentan una coyuntura adversa. Las regulaciones energéticas se suman a un entorno ya complicado por la falta de insumos, la inflación y la escasez de divisas.
“Si seguimos así, no habrá Mipymes que resistan. Estas medidas no solo afectan a los negocios, sino a toda la economía, porque las Mipymes generan empleos y cubren necesidades que el estado no puede satisfacer”, afirmó uno de los empresarios.
Los entrevistados instaron al gobierno a reconsiderar las normativas y ofrecer soluciones realistas. Proponen que se facilite el acceso a tecnología, se ofrezcan créditos blandos para la implementación de energías renovables y se ajusten las sanciones para que sean proporcionales a la realidad.
“Necesitamos un marco regulatorio que promueva el desarrollo, no que lo obstaculice. Las Mipymes podrían ser una parte fundamental de la economía si se les dieran las herramientas adecuadas para crecer”, concluyó uno de los entrevistados.
El Decreto 110/2024 refleja las tensiones entre el control estatal y la creciente importancia del sector privado en Cuba. La propia empresa estatal jamás ha logrado las obligaciones energéticas que ahora se le exigen al sector privado.


Y qué esperaban. Eso sí, impuestos pagan más que nadie, pero a cambio, lo único que obtienen es ruina y represión. Y es que, aun teniendo ganas de trabajar, y dinero para montar un negocio, solo aun mermado mental se le ocurre instalarse un negocio en Cuba.
Estos mipymeros si no son tontos se hacen los tontos; kien en Cuba no sabe ke al desgobierno NO LE CONVIENE la actividad economica privada??? siguen como el avestruz con la cabeza metida en la tierra y cogiendo fuete en el lomo!