
Las recientes elecciones generales en Bolivia han provocado un cambio en el panorama político del país. Tras dos décadas de hegemonía del partido Movimiento al Socialismo, la nación sudamericana ahora se encamina a un gobierno de derecha a través de dos candidatos que estarán en el balotaje.
Los resultados preliminares de la elección presidencial revelaron que Rodrigo Paz, senador y candidato por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), obtuvo el 32.8% de los votos, un porcentaje que, aunque notable, no fue suficiente para asegurar la victoria en la primera vuelta.
En segundo lugar, el expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga, candidato por la Alianza Libre, se posicionó con un 26.4% de los votos. Quiroga, quien fuera mandatario interino entre 2001 y 2002, felicitó a Paz tras conocer los resultados y afirmó que el hecho de llegar a una segunda vuelta es “inédito” ante la magnitud del acontecimiento electoral.
El impacto de este resultado es especialmente negativo para el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que gobernó Bolivia durante más de 20 años bajo la presidencia de Evo Morales y Luis Arce, cuyas administraciones estuvieron separadas por el gobierno interino de Jeanine Añez.
El candidato oficialista, Eduardo del Castillo, recibió apenas el 3.2% de los votos, reflejo de la disputa interna en el MAS entre Morales y Arce. Inclusive, en el marco de esta crisis, un exintegrante de este partido recibió más votos que Del Castillo en la elección presidencial.
El líder de la Alianza Popular (AP), Andrónico Rodríguez, quien rompió con el MAS tras ser considerado como el “heredero político” de Morales, recibió el 8% de los votos. Este candidato fue agredido cuando emitió su voto en el municipio Entre Río, un bastión del expresidente socialista.
Los datos también revelan que esta elección ha dado lugar a una Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) más diversa que las anteriores, con representación de diversas fuerzas políticas en la Cámara de Diputados y el Senado, aunque aún se están definiendo algunos resultados definitivos.
Por el momento, las cámaras estarían lideradas por el PDC y Alianza Libre. En este rubro, el MAS también sufrió una apabullante derrota, ya que, de tener 75 diputados en la actual legislatura, pasaría a solo uno en la próxima conformación de la asamblea.
En cuanto a la votación, las autoridades bolivianas confirmaron que la jornada transcurrió en calma, a pesar de algunos incidentes aislados. Morales, desde la región cocalera del Chapare, instó a la anulación del voto, lo que generó controversia en la jornada.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, Oscar Hassenteufel, declaró que los resultados preliminares ya anticipaban la segunda vuelta, fijada para el 19 de octubre. Para evitarla, alguno de los candidatos presidenciales debía sumar al menos 40% de los votos con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo lugar.
Cualquiera de los dos candidatos que logre la mayoría el próximo 19 de octubre enfrentará desafíos enormes. El primero de ellos será lograr la unificación de un país profundamente dividido y también solucionar la crisis económica.
Las reservas del país son prácticamente inexistentes, el valor del dólar sube constantemente, la escasez de combustible provoca largas colas, la deuda pública crece a un ritmo alarmante, la inflación amenaza con desbordarse, el gas —fuente principal de ingresos— ya no se exporta como antes, los medicamentos escasean y el tráfico de todo tipo sigue en aumento a lo largo de las fronteras con Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Perú.