
El economista cubano Pedro Monreal reaccionó este miércoles al anuncio del régimen castrista sobre la oficialización de una dolarización parcial en la economía nacional.
En tal sentido, Monreal calificó la explicación del ministro de Economía, Joaquín Alonso, como “enrevesada y floja”, argumentando que no es necesario dolarizar para estabilizar la macroeconomía cubana, ya que la circulación monetaria no es el problema central.
Según el especialista, la dolarización parcial no es una solución efectiva y no tiene relación directa con las causas que llevaron a que actores económicos operaran en divisas fuera de la legalidad.
Graduado en la Universidad de La Habana, pero ahora en el exilio, el economista señaló que, en lugar de la estabilización esperada, lo que ha generado este fenómeno son “políticas fallidas” y “parches ineficaces” que no han resuelto los problemas estructurales de la economía cubana. Criticó la falta de autocrítica por parte del gobierno y sugirió que la decisión de dolarizar es una evasión de responsabilidades más profundas.
También cuestionó la temporalidad anunciada por las autoridades cubanas respecto a la dolarización, calificándola de “hoja de parra” que busca ocultar la falta de claridad sobre el futuro del sistema económico.
A pesar de las promesas de que la dolarización sería transitoria, el economista sugirió que el equipo económico del gobierno no tiene claro cuánto tiempo durará este nuevo modelo, lo que aumenta la incertidumbre entre los ciudadanos y actores económicos.
La reciente publicación de tres nuevas normas en la Gaceta Oficial y una modificación a las reglas existentes han sentado las bases para la expansión de la dolarización en Cuba. La nueva legislación establece un sistema de “gestión, control y asignación” de divisas que, según Monreal, se aleja del enfoque anterior, que buscaba una asignación centralizada de la liquidez con base en las necesidades de las entidades estatales y asociaciones internacionales.
En este nuevo esquema, la función del Banco Central parece haberse debilitado en su rol de defender la moneda nacional, mientras se avanza hacia la creación de un nuevo mercado cambiario.
Asimismo, considera que la dolarización parcial y el enfoque de las nuevas normas dejan claro que el gobierno cubano se desentiende de la unificación monetaria impulsada por el proceso de “ordenamiento” del cual resultó condenado a cadena perpetua el entonces ministro de Economía Alejandro Gil Fernández.
El economista destacó que, en lugar de fortalecer la moneda nacional, se está estableciendo un nuevo sistema que pone en duda la vigencia de políticas económicas anteriores y reduce el papel del peso cubano en la economía. Además, las reformas sugieren que el gobierno apuesta por una mayor circulación de divisas extranjeras, lo que podría aumentar la estabilidad del mercado cambiario, pero a costa de la autonomía de la moneda nacional.
Las reformas más relevantes incluyen la creación de un mecanismo denominado “Asignación de Capacidad de Acceso a la Divisa” (ACAD), que permitirá la gestión de divisas a través de cuentas bancarias y nuevos instrumentos financieros.
En su opinión, esta modificación refleja un intento del gobierno por modernizar el sistema de divisas, pero también genera dudas sobre la transparencia y el acceso equitativo de los ciudadanos y empresas a las divisas.
Una de las modificaciones más importantes es la eliminación del término “remesas” como fuente de ingresos en divisas, sustituyéndolo por “transferencias del exterior”. Además, se abre la puerta a la compra de divisas en un mercado cambiario que aún está en proceso de creación.
Monreal observó que, aunque la medida podría aumentar la captación de divisas, no soluciona la raíz del problema, que sigue siendo la falta de confianza en las políticas económicas del gobierno.
Monreal destacó que la apuesta por una mayor dolarización en la economía cubana podría funcionar como un “esteroide” para paliar los efectos de una crisis económica profunda. Sin embargo, advirtió que este tipo de soluciones temporales no resuelven los problemas estructurales de fondo y podrían tener efectos colaterales negativos a largo plazo.
Con el mercado cambiario aún en proceso de implementación, los cubanos se encuentran ante una nueva incertidumbre económica que podría empeorar si las reformas no logran generar la estabilidad esperada.
Lo único que resuelve la economía de Cuba es la salida del PCC de la dirección del Estado y la renuncia de todos los dirigentes actuales del Gobierno cubano.