
El creador cubano Eddie Ceballos, conocido en redes por Despingovery Channel, explicó en una entrevista con Martí Noticias que su trabajo consiste en documentar desde Cuba el deterioro físico y humano de la Isla a través del humor y el sarcasmo.
En su estilo combina una fórmula con la que expone derrumbes, edificios en ruinas, abandono urbano y otras escenas cotidianas sin hacer una denuncia frontal para evitarse problemas. Sin embargo, es consciente de que su trabajo es de alto riesgo para quienes muestran la realidad fuera del discurso oficial.
Durante la entrevista con Mario Pentón, Ceballos explicó que uno de los aspectos más duros que ha documentado fueron dos episodios grabados en cementerios: el cementerio chino y el cementerio de Colón.
Dijo que ambos lo golpearon de manera personal porque en esos lugares descansan familiares suyos y porque la falta de recursos y el estado de abandono le resultaron devastadores.
El entrevistado señaló que su manera de contar la realidad nació de forma casual. Relató que siempre fue admirador de los documentales de Discovery y que comenzó a imitar ese tono narrativo para bromear con amigos cuando veía huecos en las calles u otras señales de deterioro en La Habana.
Con el tiempo, varias personas le sugirieron convertir esa ocurrencia en un proyecto más serio y de ahí surgió su contenido que se distribuye en varias redes sociales. Desde entonces sus seguidores digitales han crecido y sus videos se ven tanto dentro como fuera de la Isla.
Ceballos sostuvo que su contenido puede resultar incómodo para el poder, pero considera que ha evitado problemas mayores por la manera en que lo presenta. Según explicó, no necesita decir de forma directa lo que muestran las imágenes.
Afirmó que la denuncia está implícita en cada video y que por eso recurre al sarcasmo, al doble sentido y a una narrativa que le permite, según sus palabras, “decir sin decir”.
En ese sentido, sostuvo que lo que filma no es una invención ni una exageración, sino una realidad visible para cualquiera que recorra las calles. Añadió que la fuerza del proyecto está precisamente en exponer lo que está ahí, a la vista de todos, sin necesidad de discursos largos.
Incluso comentó que una persona cercana le advirtió que, mientras mantuviera ese estilo indirecto, tendría más margen para seguir publicando, aunque las imágenes por sí solas ya fueran contundentes.
Preguntado por una sola palabra para definir la Cuba actual, Ceballos respondió: “Decidia”. Luego remarcó que ese término resume de forma precisa tanto la situación material del país como la experiencia diaria de sus habitantes.
La definición condensó el tono general de la entrevista: una mirada crítica a la degradación de espacios, servicios y condiciones de vida, reflejada a través de escenas comunes que su canal convierte en relato.
El joven creador también describió los obstáculos que enfrenta para mantener activo su trabajo desde dentro del país. Dijo que, en Cuba, lo más elemental ya resulta complicado, empezando por alimentarse y sostener una vida digna.
Sobre esa base, explicó que producir contenido implica cargas adicionales, sobre todo por la mala conexión a Internet, el alto costo del acceso y la necesidad de improvisar soluciones técnicas para lograr una señal apenas funcional.
Ceballos afirmó que ha tenido que hacer numerosos “inventos” para conectarse, desde montar antenas hasta adaptar cables y routers con tal de conseguir una conexión medianamente estable.
A eso se sumó la dificultad para acceder a equipos. No obstante, aseguró que ha recibido ayuda de seguidores y de personas que se han sensibilizado con su trabajo, tanto con apoyo material como con gestos de respaldo.