
Cinco compañías energéticas internacionales recibieron autorización de Estados Unidos para retomar actividades relacionadas con el petróleo y gas en Venezuela, pero sin efectuar transacciones económicas con Cuba en la materia, informó EuroNews.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, otorgó la Licencia General No. 50 a las empresas británicas Shella y BP, a la española Repsol, a la italiana Eni y a la estadounidense Chevron.
Estas compañías pueden explotar y refinar petróleo y gas en Venezuela, así como a suministrar bienes, servicios o tecnología a las instalaciones que se encarguen de esas operaciones.
La autorización no permite el desbloqueo de los bienes en manos de Caracas y tampoco autoriza a las empresas a realizar transacciones económicas que impliquen a buques sancionados, así como a entidades vinculadas con Cuba, Rusia, China, Irán y Corea del Norte.
La licencia, en vigor desde ayer viernes, ampara transacciones que, bajo el régimen de sanciones aplicadas a Venezuela, normalmente estarían prohibidas si implican vínculos con el Gobierno venezolano, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) o sus entidades controladas.
En paralelo a la licencia 50, Washington también emitió la Licencia General No. 49, que permite a empresas de todo el mundo negociar y firmar contratos para nuevas inversiones en el sector petrolero y gasístico venezolano, un paso considerado clave para atraer capital y tecnología extranjera al país.
Desde el punto de vista financiero, la medida dispone que cualquier pago monetario a personas bloqueadas, a excepción de impuestos, permisos o tasas locales, deberá ingresarse en mecanismos de depósito supervisados por el Departamento del Tesoro de EEUU.
La propia licencia subraya que los impuestos y regalías derivados de la producción de petróleo y gas también deben canalizarse mediante estos esquemas, lo que refleja un intento de mantener control sobre los flujos financieros generados por el sector energético venezolano.
Tras la captura del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que la administración de Donald Trump busca ejercer una supervisión directa y durante tiempo indefinido sobre la comercialización del crudo venezolano.
“Vamos a comercializar el crudo procedente de Venezuela: primero este petróleo acumulado y almacenado, y luego, de forma indefinida, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, señaló.
Según el funcionario, los ingresos serían depositados en cuentas bajo control del gobierno estadounidense, desde donde se transferirían fondos a Venezuela con el argumento de beneficiar directamente a la población.
Paralelamente, Cuba enfrenta un embargo petrolero a causa de una orden ejecutiva firmada por el presidente Trump. Esta medida establece aranceles adicionales a productos de países que trasladen crudo a la Isla.
De todos los aliados del régimen castrista, solo el gobierno de Vladímir Putin ha ordenado el envío de petróleo y productos derivados a la Isla, según confirmaron fuentes oficiales de la Embajada rusa en La Habana.
Aunque la fecha exacta del envío aún no ha sido fijada, la ayuda se espera en un futuro cercano, dada la gravedad de la situación. El último envío desde territorio ruso consistió en 100.000 toneladas de petróleo, equivalente a aproximadamente 733.000 barriles, por un valor de 60 millones de dólares.