
La administración de Donald Trump estaría preparándose para un eventual colapso del régimen castrista durante el verano, según comentaron funcionarios anónimos a Axios, quienes también hablaron sobre planes de respuesta militar ante un escenario de caos interno en la isla.
Las fuentes indicaron que el mandatario republicano no ha autorizado una invasión a Cuba. Su prioridad declarada sería una transición pacífica mediante la combinación de presión económica, sanciones secundarias y planificación de contingencia.
Un alto funcionario describió la política como una forma de “aceleracionismo”, aunque aclaró que la intención no sería provocar una caída inmediata del régimen, sino aumentar gradualmente el costo de su permanencia en el poder.
Otra fuente precisó que “todas las opciones están sobre la mesa”, aunque no existe una invasión planeada ni inminente. La respuesta militar estaría únicamente enfocada a escenarios de disturbios tras la caída del régimen o el uso de drones por parte de Cuba.
A mediados de este mes, Axios, con base en reportes de inteligencia estadounidense filtrados, informó sobre la adquisición de más de 300 drones militares por parte de Cuba provenientes de Irán o Rusia.
De acuerdo con los datos obtenidos, los posibles objetivos analizados incluirían la Base Naval de Guantánamo, buques militares estadounidenses desplegados en el Caribe y la ciudad de Key West, ubicada a unos 145 kilómetros de Cuba.
Estos artefactos podrían ser los conocidos como Shahed-136 o el “dron kamikaze”, cuya ojiva puede transportar entre 40 y 50 kilogramos de explosivos de alta potencia que pueden causar daños graves a transformadores eléctricos, depósitos de combustible, pequeñas instalaciones militares o edificaciones no reforzadas.
Una ofensiva contra el conglomerado militar GAESA
La administración Trump ha centrado parte de su ofensiva en GAESA, el conglomerado empresarial controlado por los militares cubanos y considerado uno de los principales sostenes económicos del régimen.
Las sanciones secundarias buscan disuadir a compañías extranjeras de hacer negocios con esa estructura. Según Axios, empresas como Sherritt International, CMA CGM y Hapag-Lloyd ya habrían suspendido operaciones vinculadas a Cuba tras las medidas.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aparece como uno de los principales arquitectos de esta política. El 7 de mayo anunció sanciones contra actores vinculados a GAESA y el 20 de mayo, Día de la Independencia de Cuba, convirtió ese tema en el eje de un mensaje dirigido al pueblo cubano.
La Casa Blanca ha defendido estas medidas como parte de una estrategia para responsabilizar al régimen por la represión y por sus vínculos internacionales.
El reporte también vincula la situación cubana con el golpe previo contra el sostén venezolano de La Habana. Washington sostiene que la captura del dirigente chavista Nicolás Maduro, acusado en Estados Unidos por narcoterrorismo, cortó una fuente clave de petróleo y financiamiento para Cuba, agravando el colapso económico de la Isla.
Sin embargo, funcionarios citados por Axios advierten que Cuba presenta desafíos distintos. Washington no habría identificado aún a figuras capaces de dirigir un gobierno interino en La Habana si el sistema actual se desplomara.
Además, el embargo estadounidense está codificado por ley y solo puede levantarse si Cuba libera presos políticos, celebra elecciones libres y garantiza derechos civiles, lo que limita el margen de maniobra presidencial.
La posible captura de Raúl Castro
El expresidente de Cuba, Raúl Castro, oficialmente es considerado un fugitivo por parte de EEUU desde que recibió cargos formales por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996, cuyo saldo fue la muerte de tres estadounidenses y un residente permanente.
Aunque se percibe la posibilidad de que Castro sea extraído como ocurrió con Nicolás Maduro, no es una de las principales opciones de la administración de Trump para dar un golpe final al régimen comunista.
Según las fuentes de Axios, esta acción no llevaría a Cuba a una reorientación drástica hacia EEUU. “El problema de esa descentralización es que genera falta de toma de decisiones y mucha incompetencia”, dijo el funcionario.
Además, otra fuente, un asesor de Trump, indicó que el mandatario desea una notable movilización de efectivos militares: “El presidente no quiere tropas sobre el terreno durante más de 48 horas. Es un atolladero en ciernes. Esto podría complicarse”.