
La administración de Donald Trump habría propuesto a Cuba un acuerdo energético que incluía inversiones estadounidenses en la deteriorada infraestructura eléctrica de la Isla y un suministro estable de petróleo, a cambio de la salida del presidente designado, Miguel Díaz-Canel, informó el Miami Herald.
Según la periodista Nora Gaméz Torres, la propuesta, desarrollada durante negociaciones extraoficiales a principios de este año, buscaba responder a la profunda crisis energética que enfrenta Cuba, marcada por apagones prolongados, falta de combustible y un sistema eléctrico debilitado por décadas de escasa inversión.
El acuerdo también habría estado condicionado a cambios en el manejo del sector energético cubano, incluida la posibilidad de privatizar la empresa estatal CUPET, encargada de la importación, distribución y comercialización de combustibles en la Isla, dijo una fuente anónima.
CUPET administra refinerías, instalaciones de almacenamiento y otros activos vinculados al negocio petrolero cubano. Las estaciones de servicio son operadas por CIMEX, una empresa vinculada al conglomerado militar GAESA.
La intención inicial de Washington, según la fuente citada por el medio estadounidense, habría sido que inversionistas estadounidenses asumieran el control de la compañía energética cubana.
Asimismo, se discutieron alternativas como una empresa conjunta entre EEUU y el gobierno cubano o la participación de capital extranjero de otros países.
Sin embargo, cualquier operación sobre CUPET enfrentaría otro obstáculo: las reclamaciones legales de ExxonMobil por propiedades confiscadas tras la llegada al poder de Fidel Castro. La Corte Suprema de EEUU permitió que avanzara una demanda contra CUPET y CIMEX relacionada con esos activos.
La crisis energética abrió la puerta a las negociaciones
El momento de la propuesta coincidió con una etapa crítica para Cuba. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Venezuela, La Habana perdió una de sus principales fuentes de combustible subsidiado.
Semanas después, Trump firmó una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba y amenazó con aplicar aranceles a proveedores de petróleo de la Isla.
Ante ese escenario, expertos estimaban que las reservas de combustible cubanas podían agotarse en pocas semanas. La administración estadounidense habría planteado entonces una alternativa: garantizar el suministro petrolero desde EEUU a cambio de transformaciones en el sector energético.
Como muestra de su interés en el mercado energético cubano, Washington autorizó en febrero la venta de petróleo estadounidense a entidades privadas de Cuba.
La situación energética de la Isla se agravó por la falta de inversión en sus centrales eléctricas y refinerías. Cuba solo produce alrededor del 40% del consumo nacional y depende históricamente de aliados extranjeros para cubrir sus necesidades de combustible.
Tensiones políticas frenaron el posible acuerdo
Según la fuente citada por Miami Herald, funcionarios estadounidenses habrían planteado que el presidente Miguel Díaz-Canel abandonara el poder como parte del eventual acuerdo.
En las negociaciones habría participado Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”. De acuerdo con el reporte, emisarios estadounidenses conversaron con él sobre la posibilidad de que Cuba recibiera petróleo si aceptaba cambios en CUPET.
La posibilidad de un diálogo con miembros de la familia Castro generó rechazo entre sectores del exilio cubano y políticos republicanos de Miami. Algunos legisladores cuestionaron que Washington negociara con representantes cercanos al poder cubano.
Washington cambió su estrategia hacia las sanciones
Tras el fracaso de las conversaciones, la administración Trump retomó una política basada en sanciones. En mayo, Marco Rubio impuso medidas contra GAESA y posteriormente sancionó a CUPET, acusando a los dirigentes cubanos de utilizar el sector energético para controlar a la población.
Mientras tanto, el gobierno cubano responsabilizó a Washington por parte de la crisis energética, aunque Rubio afirmó que los problemas de la Isla se deben principalmente a la pérdida del petróleo venezolano y a la falta de inversiones internas durante años.
El canciller cubano Bruno Rodríguez aseguró recientemente que existen canales de comunicación abiertos con Washington, pero afirmó que las conversaciones no muestran avances y que actualmente no hay una agenda de negociación activa.