
La administración de Donald Trump ha emitido nuevas directrices que podrían resultar en la denegación de visas para solicitantes en la categoría de inmigrantes permanentes que padezcan condiciones de salud específicas, incluyendo enfermedades como la diabetes y la obesidad.
Según una nueva guía enviada por el Departamento de Estado a todas las embajadas y consulados estadounidenses en el exterior, los oficiales de visas deberán evaluar si los solicitantes podrían ser considerados como una “carga pública” debido a sus enfermedades crónicas o su avanzada edad.
Tradicionalmente, los solicitantes de visa debían mostrar un examen médico donde se evidenciaban sus enfermedades transmisibles como la tuberculosis y un registro de las vacunas exigidas, pero ahora padecer condiciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, metabólicas y neurológicas, también sería un impedimento.
El Departamento de Estado instruyó a los funcionarios consulares a que indaguen si el beneficiario de la visa y su entorno familiar tendrían las capacidades económicas para afrontar un tratamiento médico en EEUU y que no sean un gasto para el sistema de salud.
La medida ha generado preocupación entre expertos legales y defensores de los derechos de los inmigrantes. Charles Wheeler, abogado principal de la Red Católica de Inmigración Legal, comentó que, aunque la salud ya era un factor en la evaluación de las solicitudes, esta nueva directriz amplía considerablemente las condiciones que se consideran y otorga mayor poder a los oficiales consulares para rechazar solicitudes basándose en el historial médico de los solicitantes.
“Los oficiales de visas no son profesionales médicos y no deberían hacer predicciones sobre el futuro de la salud de los solicitantes”, indicó Wheeler. Esta situación ha sido vista como un punto de fricción, ya que la nueva orientación permite a los oficiales formular juicios sobre la viabilidad de los solicitantes para residir en el país con base en su salud futura, algo que podría estar influenciado por sesgos personales. Todo lo que aumente las prerrogativas de discrecionalidad creará más injusticias al momento de otorgar o no una visa a EEUU.
La nueva directriz también exige que se evalúe la salud de los familiares dependientes, incluidos los niños o padres mayores. La directriz pregunta si estos miembros de la familia requieren atención especial o si tienen condiciones crónicas que podrían impedir que el solicitante mantenga un empleo estable.
Este aspecto podría afectar a muchas familias, ya que las condiciones de salud de los miembros dependientes podrían influir en la decisión de si se aprueba o no la visa.