
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este miércoles cómo se distribuirán los 100 millones de dólares prometidos como ayuda humanitaria para Cuba, desde el pasado 13 de mayo.
Periódico Cubano confirmó a través de un post de la Embajada de EEUU en la Isla que 60 millones de USD serán destinados a la Iglesia Católica y los otros 40 millones a organizaciones no gubernamentales consideradas confiables.
Esas cantidades de dinero se traducirán en la distribución de alimentos y medicinas para residentes de diferentes provincias, principalmente en situación vulnerable, sin que los recursos sean administrados por el régimen cubano.
El anuncio se produjo después de reuniones sostenidas por Mike Hammer, jefe de la misión de EEUU en Cuba, con Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de Catholic Relief Services; Carmen María Nodal Martínez, directora de Cáritas Cuba; y monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de esa organización católica en la isla.
Según la Embajada, los encuentros estuvieron centrados en coordinar la distribución de la asistencia y buscar mecanismos para que llegue “de manera eficaz a quienes más lo necesitan”. Washington ha insistido en que la ayuda no debe pasar por las estructuras del Gobierno cubano ni por entidades vinculadas al aparato económico-militar.
La publicación, sin embargo, no precisó cuándo comenzarán las entregas. Tampoco identificó a las organizaciones no gubernamentales que ejecutarán el tramo de 40 millones de dólares, ni explicó cuántas personas serán beneficiadas, cuáles serán los criterios de selección o qué mecanismos de supervisión se aplicarán.
El Departamento de Estado de EEUU (DOS, por sus siglas en inglés) anunció el 13 de mayo las intenciones de entregar 100 millones de USD en asistencia directa al pueblo cubano. Desde entonces, Washington ha señalado que los recursos deben distribuirse en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes.
Una semana después, el secretario del DOS, Marco Rubio, reiteró que el paquete estaría compuesto por alimentos y medicinas. También rechazó que la ayuda fuera administrada por GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
“Estamos ofreciendo 100 millones de dólares en alimentos y medicinas para ustedes, el pueblo. Pero deben ser distribuidos directamente al pueblo cubano por la Iglesia Católica u otros grupos caritativos de confianza. No robados por GAESA para venderlos en una de sus tiendas”, declaró el funcionario cubanoamericano en un mensaje dirigido a los cubanos el 20 de mayo.
El presidente designado de la Isla, Miguel Díaz-Canel, había expresado el 14 de mayo que La Habana no obstaculizaría la ayuda si esta cumplía con las prácticas internacionales reconocidas.
“Si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba”, escribió.
El mandatario comunista señaló entonces que las prioridades de la Isla eran “combustibles, alimentos y medicinas”. También afirmó que la experiencia de trabajo con la Iglesia Católica era “rica y productiva”, una frase que abrió espacio a la posibilidad de una distribución fuera de los canales estatales tradicionales.
Para la entrega de la asistencia, la Iglesia Católica se apoya en Cáritas Cuba, su brazo humanitario en el país. La organización desarrolla programas dirigidos a niños, ancianos, personas con discapacidad, familias vulnerables y damnificados por desastres. Cuando recibe medicamentos u otros recursos, los distribuye entre sus estructuras diocesanas para entregarlos localmente.
Catholic Relief Services es la agencia internacional humanitaria oficial de la comunidad católica de EEUU y trabaja con iglesias y organizaciones locales en más de 90 países. La entidad ya ha utilizado a Cáritas Cuba como contraparte para canalizar donativos hacia la Isla.