
La demócrata Eileen Higgins prestó juramento como la primera alcaldesa en la historia de la ciudad de Miami. Su llegada a ese cargo también la convierte en la primera líder de su partido en el puesto después de 30 años continuos de autoridades republicanas.
La ceremonia tuvo lugar en el Miami Dade College, donde estuvo acompañada de sus padres, a quienes agradeció por haberle inculcado los valores que hoy guían su labor. “Levántate cada día, trabaja duro y haz lo correcto”, expresó la nueva alcaldesa, reflejando el compromiso con el que se presenta a gobernar.
Higgins, quien reemplaza al republicano Francis Suárez, logró una victoria contundente en las elecciones. Con el respaldo de la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, obtuvo el 59,29 % de los votos, lo que equivale a 22.142 sufragios.
Su principal competidor, el cubanoamericano Emilio González, respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alcanzó el 40,71 % de los votos, es decir, 15.095 votos.
La contienda electoral también dejó cifras llamativas en cuanto a los gastos de campaña. Según el portal Voter Focus, Higgins gastó alrededor de 327.000 dólares, mientras que González invirtió 284.000 dólares. Esto significa que el costo por voto para Higgins fue de 14,76 dólares, mientras que su oponente pagó 18,81 dólares por cada sufragio.
Higgins, de 61 años, tiene un historial profesional diverso que la ha llevado a servir como comisionada del condado de Miami-Dade, donde representó gran parte de la ciudad de Miami.
Antes de entrar en la política, trabajó como ingeniera mecánica, luego se unió al Cuerpo de Paz y más tarde se convirtió en diplomática. Esta experiencia le ha permitido comprender las necesidades de la comunidad, una perspectiva que destacó durante su juramento.
“Estoy aquí para servir, para estar presente cada día y mejorar sus vidas”, dijo Higgins, quien ha expresado su compromiso de trabajar por una ciudad que sea inclusiva y accesible para todos.
Durante su discurso, la alcaldesa electa reafirmó su objetivo de abordar el desafío de la vivienda asequible, un tema crucial en una ciudad donde más del 55% de la población nació fuera de los EEUU y el 45% proviene de Cuba, según las cifras del censo.
Higgins prometió escuchar a los ciudadanos de Miami para hacer realidad sus decisiones. “Una ciudad no está definida por lo que decimos, sino por lo que hacemos”, señaló, haciendo eco de su compromiso con el bienestar de la comunidad y el progreso de la ciudad.