
Un casino oculto en las aguas del oeste de La Habana, rodeado por misterio y secretos, resplandece en la memoria histórica como un lugar que atrajo a la élite cubana y a turistas internacionales durante los años previos a 1959. Su nombre, el Casino de Santa Fe, es apenas recordado en la actualidad, pero su historia y su peculiar ubicación en un islote siguen fascinando a quienes buscan los vestigios de la vida nocturna habanera.
El youtuber cubano Yasevids realizó un recorrido por el lugar para mostrar cómo ha quedado la zona después de más de 60 años de abandono.
El Casino de Santa Fe, abierto en la década de 1930, se destacó por su carácter discreto y apartado, una peculiaridad que lo diferenciaba de los casinos más lujosos y visibles como el Tropicana y el Hotel Nacional.
Su ubicación en el tranquilo barrio de Santa Fe, al oeste de La Habana, era deliberada: lejos del bullicio de las zonas centrales y accesible solo por agua, bien sea en yate o helicóptero. Esta ubicación privilegiada le permitió atender a una clientela exclusiva, principalmente de empresarios y figuras de alto perfil que preferían un ambiente más privado y menos expuesto.
La historia del casino está marcada por el lujo y la privacidad. En sus días de esplendor, el casino contaba con un acceso único: un pequeño muelle por donde llegaban los yates de los visitantes. Además, la instalación tenía un helipuerto, lo que permitía el acceso de los más distinguidos sin la necesidad de pisar el suelo habanero.
Durante su apogeo, los altos ejecutivos y figuras de la mafia estadounidense encontraron en este rincón de La Habana un refugio donde disfrutar de juegos, fiestas y entretenimiento sin el temor de ser reconocidos o delatados. Al mismo tiempo, dejaba una gran derrama económica en la zona.
En Santa Fe, la discreción era la regla. Sin embargo, la fama de la vida nocturna de La Habana fue más poderosa que la habilidad del casino para mantener el anonimato de sus clientes. Con el tiempo, la decadencia del lugar se hizo inevitable.
La crisis comenzó a gestarse cuando los escándalos de algunos de sus visitantes empezaron a salir a la luz. Varios hombres de familia fueron atrapados infraganti, lo que afectó la imagen del casino. Este escándalo social, sumado a la competencia de otros establecimientos y la creciente presión política, condujo al cierre del casino a fines de la década de 1950.
Actualmente, el antiguo Casino de Santa Fe yace en ruinas, casi completamente olvidado. Las estructuras que una vez fueron majestuosas ahora se encuentran cubiertas por maleza y abandono. Los vestigios de su antiguo esplendor, como el muelle y las escaleras de acceso, aún pueden verse, pero la naturaleza ha reclamado el lugar como propio. El terreno que albergó este casino clandestino ha sido despojado de su propósito original y ha sido testigo del paso del tiempo.
El futuro de este emblemático lugar sigue siendo incierto, y muchos se preguntan si algún día se le dará un nuevo propósito, tal vez uno que no excluya a la comunidad cubana, como un centro cultural o un espacio recreativo que los habitantes de La Habana puedan disfrutar. Aunque bajo el actual régimen castrista y su afán por dolarizar todos los servicios, esa idea sería muy difícil de materializarse.