
La cubana Maritza Rojas permanece en un centro de detención migratoria en Texas mientras su salud se deteriora por la diabetes, según denuncian su familia y su abogada.
La defensa solicitó una liberación por razones humanitarias después de que unos exámenes registraran niveles elevados de glucosa y otras alteraciones médicas, informó Telemundo 51.
Los análisis realizados durante su reclusión muestran que la glucosa alcanzó un valor de 434, frente al rango de referencia de 70 a 99 indicado en los resultados. Los documentos también reflejan colesterol y triglicéridos elevados, además de otros indicadores fuera de los parámetros normales, según la información del caso.
Entre lágrimas, Rojas expresó desde el centro su temor a morir bajo custodia. La detenida manifestó preocupación por la posibilidad de sufrir una complicación cardíaca o cerebral. Su testimonio describe la angustia con la que enfrenta el encierro, mientras espera una respuesta a las gestiones para reunirse con su familia.
La cubana está detenida desde el 17 de marzo, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestaron a su esposo, a su hijo y a ella durante una cita migratoria. Después del operativo, las autoridades separaron a los tres y los trasladaron a instalaciones en estados diferentes.
Rojas fue enviada a Texas, mientras su esposo y su hijo quedaron recluidos en Oklahoma. Un mes después, el esposo recuperó la libertad tras el cierre de su caso, según el relato aportado, que señala que mantiene una solicitud de residencia pendiente. El hijo también salió del centro, bajo fianza.
Maritza, sin embargo, continúa detenida pese a tener igualmente una solicitud de residencia en trámite. Según la información proporcionada, ella ingresó con su esposo mediante el sistema CBP One. Su abogada sostiene que la interpretación de las leyes migratorias en Texas dificulta conseguir su liberación y explica las gestiones emprendidas.
Aunque una jueza ordenó su deportación, la defensa presentó un recurso de habeas corpus para impugnar la detención. También pidió que las autoridades permitan su salida por razones humanitarias y solicitó trasladarla a Oklahoma, donde se encuentra su familia. La información disponible no precisa si esas peticiones han recibido respuesta.
Los familiares, que prefirieron ocultar sus rostros por temor, aseguran que Rojas también ha padecido problemas del hígado. Además, describieron inflamación en las piernas y pérdida de sensibilidad en los dedos de los pies. La abogada entregó una carta médica que advierte sobre posibles consecuencias si no recibe el tratamiento necesario.
En respuesta, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) señaló que una solicitud migratoria pendiente no equivale a tener estatus legal en Estados Unidos. La agencia defendió la atención sanitaria en sus instalaciones, calificándola como la mejor que muchos inmigrantes han recibido, y aseguró que las comidas están certificadas por dietistas.
Para la familia, un retorno a Cuba tampoco representa una alternativa, pues afirma que allí no hay nadie que pueda recibirla. Mientras su esposo e hijo permanecen en Oklahoma, Rojas continúa recluida en Texas. Su defensa insiste en obtener una respuesta que permita atender su situación médica fuera del centro.
Cubano pisa cinco países tras ser deportado de EEUU
Aristides Fernández, uno de los cubanos que EEUU deportó a terceros países tras el rechazo de Cuba a recibirlo, logró reunirse con su familia en Bolivia. Antes de ser trasladado a África, permaneció más de 90 días en Alligator Alcatraz, adonde llegó después de su arresto por el ICE.
Según Telemundo 51, su recorrido incluyó la República Centroafricana, Etiopía, Turquía y Colombia. Bolivia fue el destino final y autorizó su ingreso legal porque Fernández posee la nacionalidad de ese país.
Funcionarios de Naciones Unidas y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ayudaron a gestionar su salida. Yasmany Moreno, otro cubano deportado a África, explicó que ambas instancias se comunicaron con la Embajada de Bolivia para tramitar un salvoconducto.
Fernández necesitaba ese documento porque sus dos pasaportes estaban vencidos. Al relatar lo vivido, calificó el viaje de agotador y denunció que las autoridades estadounidenses lo enviaron a África sin que existiera, según su versión, una orden de deportación en su contra.
“Ya gracias a Dios, Aristi ya llegó con su hermana a Bolivia, ya está con su familia”, informó Moreno durante una transmisión en Facebook. El trayecto comenzó el lunes 19 de octubre, cuando Fernández pudo salir de Bangui después de casi tres meses de incertidumbre.