
Una pregunta sobre la confianza de Washington en Delcy Rodríguez terminó provocando una revelación que afecta directamente a los intereses del régimen cubano en Venezuela. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que su gobierno ha conseguido importantes resultados mediante las exigencias impuestas a las autoridades interinas de Caracas.
La declaración ocurrió el lunes 26 de octubre de 2026, durante una teleconferencia con periodistas en la que Rubio abordó la transición política venezolana, el regreso de María Corina Machado y las negociaciones que mantiene la administración de Donald Trump con el gobierno encabezado por Rodríguez.
Sin embargo, fue al responder una pregunta sobre la actitud de la mandataria interina cuando el funcionario reveló uno de los cambios que Washington considera más significativos. Su respuesta apunta a una transformación de las relaciones de poder que durante años permitieron a La Habana mantener una posición privilegiada dentro de las instituciones venezolanas.
¿Qué dijo Marco Rubio sobre la influencia cubana en Venezuela?
El secretario de Estado sostuvo que las gestiones estadounidenses han conseguido reducir drásticamente la influencia de Cuba e Irán sobre Venezuela, hasta el punto de que esa presencia política podría haber perdido prácticamente toda su capacidad de influencia.
Según la transcripción de sus declaraciones publicada por el Departamento de Estado y reproducida por Forth, Rubio afirmó, en traducción del inglés: “Hoy la influencia de los iraníes y los cubanos en Venezuela, y de otros, está sustancialmente disminuida, si no eliminada”.
La afirmación supone un cambio importante en el discurso estadounidense. En enero, poco después de la captura de Nicolás Maduro, el propio Rubio había denunciado que el gobierno cubano había llegado a dominar áreas fundamentales del aparato de seguridad venezolano.
Ahora, Washington sostiene que esa situación ha cambiado considerablemente. No obstante, Rubio no presentó cifras, documentos operativos ni un inventario de los funcionarios cubanos que permanecen en territorio venezolano.
EE.UU. busca que Delcy Rodríguez deje vacante la presidencia en 2027 y Machado se abre a negociar tras su regreso.
Marco Rubio asegura que habrá elecciones en Venezuela, aunque primero, dice, hay que cambiar la estructura de un país que, hasta ahora, ha estado diseñada, asegura, para facilitar el fraude https://t.co/ih7mlbebh5
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 27, 2026
Su afirmación tampoco significa necesariamente que todos los militares, agentes de inteligencia, asesores o colaboradores civiles procedentes de Cuba hayan abandonado Venezuela. El secretario se refirió específicamente a una reducción de su influencia, sin precisar el alcance de la retirada de personal.
Las exigencias de EEUU a Delcy Rodríguez y las acciones que asegura haber conseguido
La revelación surgió cuando Marc Caputo, periodista de Axios, preguntó a Rubio hasta qué punto podía confiarse en Delcy Rodríguez, especialmente después de que ella criticara públicamente la operación militar estadounidense del 3 de enero que terminó con la captura de Maduro.
Rubio reconoció que Rodríguez no había respaldado aquella intervención, pero explicó que Washington no evalúa la cooperación de las autoridades venezolanas por sus declaraciones públicas, sino por sus decisiones.
Según el funcionario, Estados Unidos solicitó determinadas acciones relacionadas con su seguridad nacional y las autoridades interinas las cumplieron. También reconoció que algunas de esas gestiones no serían reveladas públicamente.
Entre las exigencias mencionadas estuvieron las actuaciones contra organizaciones criminales, la entrega de personas reclamadas por la justicia estadounidense y los compromisos para impulsar reformas políticas e institucionales.
Rubio sostuvo que Caracas también ha aceptado avanzar hacia la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, dos instituciones que considera fundamentales para celebrar futuras elecciones. Esos compromisos no equivalen a que las reformas ya estén concluidas.
La presión sobre las relaciones entre Cuba y Venezuela comenzó mucho antes de esta declaración. En enero, trascendieron las exigencias estadounidenses para que Caracas se distanciara de Cuba, Irán, Rusia y China, particularmente en sectores estratégicos.
Posteriormente, en febrero, se informó de la salida de asesores y personal cubano de estructuras de seguridad venezolanas. Entre los cambios descritos figuraban el reemplazo de integrantes del dispositivo de protección de Rodríguez y la retirada de asesores vinculados a organismos de inteligencia.
Durante la teleconferencia del lunes, Rubio también recordó que Venezuela continúa sometida a sanciones estadounidenses y que determinadas actividades económicas son posibles gracias a licencias y autorizaciones de Washington. Ese mecanismo proporciona a la administración Trump capacidad de presión sobre las autoridades interinas.
¿Cuántos agentes cubanos permanecen realmente en Venezuela?
Esta es la principal interrogante que deja la declaración de Rubio. Aunque el gobierno estadounidense considera que ha debilitado considerablemente la influencia de La Habana, todavía no se conoce públicamente la dimensión exacta de la presencia cubana que permanece dentro de las instituciones venezolanas.
La relación entre ambos gobiernos incluyó durante años cooperación política, militar, de inteligencia y asistencia civil. Por eso resulta importante distinguir entre los agentes vinculados al aparato de seguridad y los profesionales cubanos destinados a sectores como la salud y la educación.
En octubre, el exjefe de inteligencia venezolano Hugo Carvajal aseguró que Fidel Castro había infiltrado más de 20.000 agentes en Venezuela. Sin embargo, esa cifra histórica no cuenta con verificación independiente y tampoco permite determinar cuántos permanecen actualmente en el país.
Un antecedente más concreto fue la muerte de 32 integrantes de las estructuras militares y de seguridad cubanas durante la operación estadounidense del 3 de enero de 2026, según reconocieron las autoridades de La Habana. Su presencia evidenció la participación directa de personal cubano en misiones de seguridad relacionadas con el gobierno de Maduro.
Lo que Rubio no aclaró ahora es cuántas personas han regresado a Cuba, qué organismos venezolanos han dejado de recibir asesoramiento cubano o si todavía funcionan mecanismos de cooperación en inteligencia y defensa.
La declaración constituye, por tanto, una valoración oficial de Washington sobre los resultados de su política hacia Caracas, pero no una comprobación independiente de que la influencia del régimen cubano haya desaparecido por completo.
El cambio de escenario plantea una cuestión especialmente importante para La Habana: si Estados Unidos considera que ha conseguido reducir el peso cubano en Venezuela mediante exigencias diplomáticas y económicas, ¿qué capacidad conserva el gobierno de Miguel Díaz-Canel para recuperar la influencia que mantuvo durante años sobre su principal aliado regional?