
La Asociación de Buzos de Santiago de Cuba expresó preocupación por la captura y muerte de varios tiburones durante los últimos meses en diferentes puntos de la Isla, entre ellos Baracoa y Varadero.
La organización relacionó estos episodios con la creciente presión sobre especies marinas vulnerables y advirtió que su reducción puede terminar perjudicando tanto la pesca como otras actividades vinculadas al mar.
Uno de los sucesos destacados corresponde a Baracoa, en el extremo oriental del país, donde fue capturado un tiburón cuyo peso superó los 500 kilogramos. La asociación también hizo referencia a otros ejemplares extraídos del agua en Varadero, entre ellos un tiburón martillo, especie cuya presencia resulta importante dentro de las cadenas alimentarias marinas.
Más de la mitad de las especies de tiburones en Cuba enfrenta amenazas
La preocupación no se limita a los ejemplares capturados recientemente. Una investigación divulgada en 2023 concluyó que más de la mitad de las especies de tiburones identificadas en aguas cubanas estaba incluida en alguna categoría de amenaza, un indicador que aumenta la preocupación por la extracción de animales de gran tamaño.
Los tiburones ocupan posiciones esenciales dentro de los ecosistemas oceánicos. Una reducción sostenida de sus poblaciones puede modificar la abundancia de otras especies y alterar relaciones naturales construidas durante décadas. Para comunidades costeras cubanas, esos cambios también pueden repercutir en recursos pesqueros de los que dependen numerosas familias.
La crisis alimentaria empuja a los cubanos a buscar comida en el mar
La propia Asociación de Buzos de Santiago de Cuba evitó separar las capturas de la situación económica que atraviesa el país. La escasez de alimentos, los altos precios y la pérdida del poder adquisitivo han obligado a muchos ciudadanos a recurrir a cualquier fuente disponible para conseguir proteínas.
“El hambre es real. Y en momentos de desesperación, la gente busca sobrevivir como puede”, reconoció la organización al referirse a las circunstancias que rodean algunos de estos episodios.
Ese reconocimiento coloca el problema en una realidad difícil de ignorar: las medidas de conservación chocan con las necesidades inmediatas de una población sometida a una prolongada crisis alimentaria. Para numerosos hogares, conseguir comida constituye una prioridad diaria frente a consideraciones ambientales cuyos efectos pueden parecer más lejanos.
La pérdida de tiburones también puede afectar la pesca y el turismo
La asociación insistió, sin embargo, en que proteger estas especies resulta indispensable para conservar el equilibrio de los ecosistemas marinos. Una reducción marcada de los grandes depredadores puede generar consecuencias que terminen afectando precisamente a las comunidades que hoy recurren al mar como fuente de sustento.
El deterioro de las poblaciones de tiburones también puede perjudicar actividades económicas relacionadas con ambientes marinos saludables, desde determinadas modalidades de pesca hasta el turismo. La advertencia expone así otra consecuencia de la crisis cubana: la necesidad inmediata de sobrevivir comienza a ejercer presión sobre recursos naturales cuya recuperación puede requerir años.