
A pesar de las denuncias presentadas por las familias implicadas, el problema del intercambio erróneo que resultó en que el cuerpo de un canadiense fallecido en Cuba terminara en Rusia, y el cadáver de un ciudadano ruso, igualmente fallecido en la Isla, fuera enviado a Canadá, continúa sin resolverse.
Anna Neroeva, residente de Cheliábinsk, Rusia, e hija del hombre cuyo cadáver fue enviado erróneamente al país norteamericano, se ha enfrentado a un escenario desolador tras saber que en realidad no sepultó a su progenitor.
“Enterramos a la persona equivocada. Mi papá nunca fue devuelto”, expresó Neroeva en una declaración a Tut News. Ella insiste en que la entrega incorrecta fue deliberada y acusa a las autoridades de no querer esclarecer la situación.
La mujer sí notó una gran diferencia en el cuerpo cuando lo recibieron desde la Isla, pero los sacerdotes a cargo de las honras fúnebres le dijeron que era normal que los cadáveres presenten cierta diferencia al ser embalsamados.
“Estaba en estado de shock. Mis familiares me hicieron preguntas: ‘¿Quién es este?’ Es decir, ¿por qué se ve tan diferente? Los sacerdotes me aseguraron que es normal que ocurran este tipo de cambios al embalsamar el cuerpo”, dijo la mujer.
Días después del sepelio, se enteraron del intercambio. “Resultó que el cadáver de un canadiense fue enviado desde Cuba a Cheliábinsk, y el otro cuerpo está en Canadá”, agregó la hija.
“Tendremos que hacer una prueba de ADN y una exhumación para enviar a los canadienses el cuerpo correcto”, añadió Neroeva, indicando que su padre lleva más de dos meses en una morgue de Canadá.
El canadiense de esta historia respondía al nombre de Faraj Allah Jarjour, quien se encontraba de vacaciones en Varadero cuando sufrió un infarto mientras nadaba en este balneario. Según informes, su cuerpo permaneció en la arena durante aproximadamente ocho horas debido a la falta de socorristas y personal médico cercano.
Los familiares de Jarjour quedaron impactados cuando recibieron el cuerpo que no debió haber sido enviado a territorio canadiense. Por ello, comenzaron con una serie de denuncias desde el mes de abril y a la fecha comparten la misma situación con la familia rusa.
“Los canadienses no estamos protegidos en Cuba”, lamentó Miriam Jarjour, hija del turista fallecido, subrayando la falta de apoyo y la responsabilidad atribuida a ASISTUR, la compañía de seguros médicos cubana encargada de la entrega del cuerpo.
Este incidente no solo ha causado un trauma inimaginable a las familias afectadas, sino que también ha puesto de manifiesto la incompetencia de las autoridades cubanas frente a dos de sus principales mercados turísticos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, se vio obligado a emitir una disculpa pública, calificando el incidente de desafortunado. Adicionalmente, el gobierno cubano ha reembolsado a la familia de Jarjour los 10.000 dólares gastados en la operación de repatriación fallida.

