
El joven cubano Jonathan Peregrín Fonseca, residente en La Perla, entre las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, ha llamado la atención en redes sociales por su capacidad para tocar guitarra, percusión y cantar al mismo tiempo, pese a vivir con discapacidad visual y haber perdido la mano izquierda durante su adolescencia.
Un video difundido en Instagram por la cuenta Freddy King Flow muestra al músico mientras canta, toca una guitarra y ejecuta una batería improvisada con objetos de uso cotidiano, una práctica que también utiliza en su trabajo como profesor de Educación Musical en la escuela primaria Marina Muñoz Romero.
Peregrín perdió la mano izquierda a los 11 años después de una explosión de TNT. El accidente también le provocó quemaduras profundas en el rostro y el pecho. Según el relato que compartió a Freddy, permaneció unas nueve horas en urgencias, mientras los médicos retiraban partículas del artefacto y trabajaban para salvarle la vida.
A esas secuelas se suma una condición visual que arrastra desde su nacimiento. El joven conserva una visión mínima y parcial en el ojo derecho. Sin embargo, esas circunstancias no lo apartaron de la música, una actividad que comenzó a desarrollar desde pequeño y que ahora forma parte de su labor docente.
Una guitarra vieja y una batería construida con una cubeta
La precariedad de recursos en la educación cubana también ha obligado a Peregrín a buscar alternativas para impartir sus clases. En lugar de depender de instrumentos que no siempre están disponibles, fabrica sus propios medios con materiales que encuentra a su alcance.
Para tocar la guitarra utiliza un instrumento viejo al que adaptó cuatro cuerdas elaboradas con cables de winche de bicicleta. Como perdió la mano izquierda, se sujeta un tubo para golpear la tapa de una cubeta y emplea los pies para producir otros sonidos. De esa manera construyó una batería artesanal que le permite acompañar sus interpretaciones.
El proceso requiere una coordinación poco habitual. Peregrín afina la guitarra con una pinza y utiliza los labios para pulsar las cuerdas hasta encontrar la nota que necesita. En el video interpreta Hoy se bebe, una versión de una canción del artista cubano Oniel Bebeshito.
Las imágenes generaron numerosas reacciones entre usuarios de Instagram. Una persona que aseguró haber conocido al joven desde niño recordó sus primeros pasos en la percusión: “Desde niño le gustaba tocar la percusión, recuerdo lo bien que lo hacía y solo tenía 7 años. Qué lindo verlo nuevamente”.
Otro internauta destacó la complejidad de su ejecución: “Está tocando la guitarra al ritmo y a la nota de la canción con una mano, tocando percusión con la otra mano sin dedos y con eso en los pies, cada cosa con un ritmo diferente en cada articulación, y cantando al mismo tiempo”.
El comentario recibió cientos de reacciones y resumió el impacto que provocó la presentación. Otro usuario, que afirmó haber estudiado con Peregrín en la escuela Pepito Tey, en Santiago de Cuba, escribió: “La gente no sabe lo difícil que es hacer todo eso y cantar a la vez”.
La historia también despertó preguntas sobre el origen de la explosión que sufrió durante su infancia. Un usuario vinculó el accidente con la presencia histórica de explosivos en zonas de Guantánamo, aunque el relato difundido sobre Peregrín no aporta datos suficientes para establecer las circunstancias exactas del hecho.
Más allá de las interrogantes sobre aquel accidente, la experiencia de Jonathan Peregrín muestra el recorrido de un músico que encontró en la creatividad una vía para continuar desarrollando su talento y, al mismo tiempo, enseñar música a sus alumnos en medio de las limitaciones materiales que enfrenta la educación en Cuba.