
El viceprimer ministro cubano y ministro del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, afirmó que no tiene conocimiento de contactos entre el gobierno de Cuba y empresas vinculadas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para establecer negocios en la Isla, pese a reportes que señalaban posibles acercamientos durante este año.
Al ser entrevistado por Reuters en su oficina de La Habana, el funcionario defendió que el principal obstáculo para la llegada de capital extranjero sigue siendo el embargo comercial de Washington.
Pérez-Oliva aseguró que ni él ni otros funcionarios cubanos se reunieron con representantes de compañías relacionadas directamente con Trump. “No tengo conocimiento de que ninguna empresa directamente vinculada al presidente Trump haya contactado con Cuba”, declaró.
Hace unos días, John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, comentó que empresas privadas estarían funcionando como un canal económico indirecto entre Washington y La Habana, mientras varios proyectos con capital estadounidense relacionados con la Isla avanzan en distintas fases de negociación.
El especialista afirmó ante Christian Science Monitor que ya hay operaciones de inversión privada estadounidense relacionadas con Cuba “en proceso” y resumió la dinámica con una frase especialmente reveladora: “Los gobiernos, a través de compañías privadas, están hablando todos los días”.
Pérez-Oliva también habló sobre el paquete de reformas económicas de orientación más abierta al mercado y considerado por las autoridades “como el cambio más importante desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959”.
El funcionario sostuvo que esas transformaciones podrían avanzar con mayor rapidez si EEUU flexibilizara sus restricciones económicas. Según explicó, las sanciones han limitado el acceso de Cuba a combustibles y otros recursos esenciales, incluyendo un bloqueo petrolero que redujo las importaciones provenientes de México, Venezuela y otros proveedores tradicionales.
“Nuestra política no consiste en prohibir que las empresas estadounidenses inviertan en Cuba, comercien con Cuba o realicen cualquier tipo de negocios con Cuba”, afirmó el funcionario. “Lo que impide esta posibilidad es la existencia del embargo comercial”.
Desde Washington, sin embargo, la postura oficial es que las medidas económicas anunciadas por La Habana no son suficientes y que el gobierno cubano debe avanzar hacia elecciones “libres y justas”.
La relación entre empresarios cercanos a Trump y Cuba ha sido mencionada anteriormente. En 2016, socios comerciales del entonces candidato presidencial visitaron la Isla y sostuvieron encuentros con funcionarios cubanos del sector turístico para analizar oportunidades de negocios, según documentos revisados por Reuters.
Pérez-Oliva también cuestionó las consecuencias de la política estadounidense actual y aseguró que las medidas de Washington han generado presión sobre empresas extranjeras que mantienen operaciones en Cuba.
“Las empresas internacionales, socias tradicionales de Cuba en todo el mundo, están siendo amenazadas y presionadas para que cesen sus relaciones económicas y comerciales con nuestro país”, afirmó. “Por otro lado, se están realizando esfuerzos para impulsar las actividades de las empresas estadounidenses”.
El funcionario criticó además una política del Departamento de Estado que permite a empresas estadounidenses exportar combustible al sector privado cubano. Pérez-Oliva consideró que esa estrategia busca aumentar la dependencia económica de la Isla hacia EEUU y aseguró que Cuba no regresará a una relación de subordinación con otro país.
Las tensiones también han afectado a compañías extranjeras establecidas en Cuba. Pérez-Oliva mencionó el caso de la canadiense Sherritt International, que suspendió su participación directa en una empresa conjunta de extracción de níquel y cobalto con el gobierno cubano tras una orden ejecutiva estadounidense que amenazaba con sanciones a empresas mineras vinculadas a la Isla.
También hizo referencia a la australiana Antilles Gold, relacionada con proyectos de extracción de cobre y oro en Cuba, que analiza sus próximos pasos ante el escenario de restricciones. Según Pérez-Oliva, ninguna de las dos compañías ha abandonado oficialmente el país, pero ambas evalúan alternativas para mantener sus operaciones.