
El 6 de enero de 2023, justo un año atrás, la administración demócrata de Joe Biden ponía en vigor un nuevo programa de migración legal, ordenada y segura hacia Estados Unidos para cubanos, nicaragüenses y haitianos, tres nacionalidades que se unían a los venezolanos para beneficiarse del llamado parole humanitario.
A pesar de las demoras, insatisfacciones y hasta demandas judiciales, lo cierto es que a 12 meses del inicio del programa miles de cubanos han salido de la Isla para fundamentalmente reunirse con sus familiares y amigos en Estados Unidos. La posibilidad de contar con un permiso de trabajo les ha dado la oportunidad de iniciar rápidamente su adaptación a la sociedad y comenzar a valerse por sus propios esfuerzos.
Según cifras oficiales, al cierre de noviembre de 2023, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) ha otorgado el parole humanitario a cerca de 62.000 cubanos, 81.000 venezolanos, 54.000 nicaragüenses y 120.000. Estas cifras destacan el alcance y la influencia del programa en las cuatro nacionalidades latinas que más migrantes ilegales, además de México, tributan a EEUU.
En el caso de Cuba, han mantenido una acumulación de beneficiarios del parole de alrededor del 20% durante todos los meses donde se brindan estadísticas. Los criterios de elegibilidad para el parole humanitario se centran en demostrar una necesidad urgente y significativa, que va más allá de la mera conveniencia.
Cada mes, USCIS procesa hasta 30.000 expedientes de solicitud de visa humanitaria entre las cuatro nacionalidades participantes en el programa. Solo en noviembre, se aprobaron 3.979 venezolanos, 5.160 nicaragüenses, 4.757 cubanos y 12.303 haitianos.
A pesar de las especulaciones en redes sobre decisiones judiciales adversas y maniobras políticas de cara a las elecciones de noviembre de 2024, el programa continúa activo, y no hay indicios de modificaciones o fecha tentativa para su eliminación.
De acuerdo con el periodista cubano Mario J. Pentón, que desde el primer momento ha estado abordando el tema, la mayoría de los cubanos llegan a la Florida, pero debido a la avalancha de solicitudes, el tiempo de espera promedio desde que el patrocinador llena el formulario I-134A hasta que el beneficiario llega a EEUU es de entre nueve a 11 meses.
Para ser beneficiario de este programa, se debe contar con un patrocinador en Estados Unidos que se encargue de los gastos de alimentación, atención médica y vivienda. El programa otorga a los migrantes una visa por dos años, tiempo suficiente para buscar la residencia permanente mediante la Ley de Ajuste Cubano.
Si y quizás personas más necesitadas llevan esperando más de un año,mientras hay quienes dicen públicamente en redes que en una semana tuvieron su parol en una semana.