
En conmemoración del natalicio del dictador cubano Fidel Castro, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió la visita del diputado cubano Elián González en el Palacio de Miraflores.
González es un símbolo de la propaganda castrista por su historia entre la Isla y Estados Unidos. Fue protagonista de un mediático episodio cuando tenía seis años de edad y terminó siendo víctima de un naufragio mientras intentaba llegar a Florida con su madre y otros migrantes en una balsa.
Tras sobrevivir al hundimiento de la embarcación, comenzó un arduo proceso legal y político que dividió a EEUU y Cuba, con la familia materna de Elián en Miami luchando por su custodia y el gobierno cubano exigiendo su regreso.
La disputa se convirtió en un símbolo de la tensión entre ambos países, con el niño siendo utilizado como un ícono de la propaganda tanto en Cuba como en la comunidad cubanoamericana.
En abril de 2000, después de una feroz batalla judicial, Elián fue finalmente repatriado a Cuba por decisión de la Corte Suprema de EEUU, que falló a favor de su padre, quien había solicitado su regreso.
La repatriación fue un evento altamente polarizador, y el niño fue recibido en Cuba como un héroe, siendo considerado un símbolo de la lucha contra el exilio y un símbolo del régimen de Fidel Castro.
Ante el diputado, el mandatario socialista utilizó el evento para exaltar la relación entre ambos países, resaltando el papel de Castro y Hugo Chávez como los pilares de un proyecto “histórico indestructible”.
En su discurso, el presidente venezolano señaló que “la luz de Fidel y Chávez está prendida hoy más que nunca”, sugiriendo que las enseñanzas de ambos líderes aún guían el rumbo de Venezuela y Cuba.
El mandatario venezolano también aprovechó la ocasión para expresar su firme postura contra Washington, haciendo un llamado a la unidad de los países latinoamericanos para resistir lo que denominó “los supremacistas del imperio gringo”.
Maduro, quien ha sido objeto de sanciones internacionales y acusaciones de corrupción y narcotráfico, ha continuado su retórica antiestadounidense, asegurando que tanto Venezuela como Cuba luchan juntos en la defensa de sus pueblos ante las amenazas externas.
El mensaje de Maduro es un intento de demostración de fuerza ante las severas sanciones que la administración de Donald Trump ha implementado en contra de él y funcionarios de su gobierno.
El socialista intenta presentar como una oposición aguerrida ante Washington, mientras su fotografía aparece en un cartel de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), debido a sus vínculos con la delincuencia organizada, como el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua.
Las autoridades estadounidenses ofrecen 50 millones de dólares por información que lleve a la captura de Maduro por ser sospechoso de los cargos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína, conspiración para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo a un delito de drogas.
La DEA también solicita información sobre Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, así como de Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela.
https://www.youtube.com/watch?v=AsYjQcTd9R4
ya de nino se sabia que era un HDP