
En medio de una crisis alimentaria cada vez más visible en Cuba, una empresa estatal ha decidido enfocar parte de su producción en el mercado en divisas. Se trata de la Empresa de Conservas de Vegetales Turquino, que ha firmado acuerdos comerciales con la cadena de tiendas TRD Caribe.
La estrategia ha sido presentada como una vía para fortalecer la actividad económica de la entidad. Sin embargo, también evidencia una tendencia creciente: alimentos producidos en instalaciones estatales terminan en establecimientos a los que solo accede una minoría.
Mientras tanto, la mayoría de los cubanos depende de salarios en CUP, que apenas alcanzan para cubrir necesidades básicas.
Productos dirigidos a las tiendas en divisas
El convenio contempla el suministro de varios alimentos procesados. Entre ellos se incluyen tomate frito, pasta de tomate y derivados de guayaba. Estos productos serán envasados en bolsas flexibles diseñadas para conservar mejor su contenido.
La empresa ha explicado que el uso de envases tipo “doypack” permite mantener la frescura de los alimentos durante más tiempo. Se trata de una presentación que es común en mercados internacionales y cuya principal característica es que permite a la bolsa mantenerse en pie.
Sin embargo, el problema central no es el envase ni la tecnología. La discusión gira en torno al destino de la producción.
Un mercado inaccesible para la mayoría
Las tiendas en dólares surgieron en Cuba como un mecanismo para captar divisas. En ellas se comercializan numerosos productos básicos que rara vez aparecen en el comercio tradicional.
Acceder a esos establecimientos depende, casi siempre, de remesas enviadas desde el exterior. El problema es que la mayoría de los trabajadores estatales no pueden comprar allí con sus ingresos habituales. El salario medio en Cuba oscila entre los cuatro y cinco mil CUP. Al cambio actual del dólar en el mercado negro cubano, serían unos siete USD.
¿Qué puede comprar un cubano de a pie con siete dólares al mes? Prácticamente nada. Es por ello que la decisión del gobierno de abastecer las tiendas en divisas se convierte en una afrenta a un pueblo que, literalmente, se muere de hambre.
Expansión productiva con el mismo destino
Los planes de la empresa no se limitan a los productos actuales. Las autoridades del centro también prevén elaborar comino molido, comino en grano y mayonesa.
Estas líneas se producirían con las capacidades tecnológicas que han sido instaladas recientemente. La diversificación busca ampliar el catálogo de artículos disponibles para la comercialización.
No obstante, la información divulgada por el diario oficialista Granma indica que buena parte de esos productos también podría terminar en el circuito de tiendas en divisas.
Falta de envases y dificultades productivas
Sin embargo, los propios directivos reconocen que la producción podría verse afectada por la escasez de envases. Para enfrentar esa situación, la empresa mantiene contactos con proveedores estatales y privados.
El objetivo es garantizar un suministro estable de materiales de embalaje. Sin ellos, la continuidad de las entregas resultaría imposible.
Y es que, paralelamente, las dificultades con insumos industriales forman parte de un problema más amplio que afecta a numerosas empresas cubanas.
Divisas para sostener las empresas cubanas
Según la información oficial, el dinero obtenido por estas ventas se utilizará para revitalizar a la empresa Turquino. Entre los proyectos previstos se encuentra la instalación de sistemas fotovoltaicos que permitan la producción en horario de cortes
Mientras, el debate sigue abierto. Muchos cubanos se preguntan por qué alimentos elaborados por empresas estatales terminan en tiendas donde solo compra una pequeña parte de la población.
En un país donde escasean productos básicos, esa decisión revela una prioridad clara: captar divisas antes que garantizar comida accesible para todos.

