
En las últimas horas, las redes sociales se han inundado de imágenes de cubanos que han tenido que enfrentarse a filas interminables de hasta 24 horas para poder comprar combustible en dólares en varias estaciones de servicio de la isla, en medio de un recrudecimiento de la crisis energética y el temor a una parálisis total.
La escasez de combustible se ha convertido en un problema cotidiano para conductores y transportistas, mientras en la capital los apagones alcanzan ya hasta 10 horas diarias, y en el resto de las provincias la situación es aún peor, afectando gravemente la vida de los ciudadanos y la operatividad de servicios públicos y privados.
La crisis ha alcanzado un nuevo punto álgido luego de que la administración de Donald Trump emitiera un decreto que plantea la imposición de aranceles a cualquier nación que venda petróleo a Cuba, argumentando que la isla representa una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional estadounidense.
“Creo que lo que se viene va a estar duro, muy duro. Si esto es una cola en USD, para echar en dólares… es demasiado duro. Llevo casi 24 horas de cola”, declaró Jorge Grosso, un estudiante de tercer año de contabilidad en la Universidad de La Habana y también taxista, al medio internacional AFP.
Aunque hace unos días la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) emitió un comunicado oficial en el que negó la existencia de un desabastecimiento de combustible en las gasolineras del país, asegurando que la información difundida en algunos medios digitales era falsa y que no se ha detenido el suministro de gasolina a los servicentros, la realidad en la calle es otra.
Los conductores relatan largas esperas y estaciones que se quedan sin combustible durante horas, lo que indica que, pese a los mensajes oficiales, la escasez se siente de manera palpable.
Venezuela, por años principal proveedor de petróleo a Cuba, dejó de enviar combustibles después de cambios políticos en ese país, y México tampoco estaría enviando crudo a la isla ante la amenaza de aranceles por parte de Washington. Estos movimientos han dejado a Cuba en una situación energéticamente vulnerable.
La falta de suministros regulares de petróleo, la presión internacional y la difícil situación económica interna han provocado que los cubanos afronten jornadas de espera que superan el día completo para poder repostar en dólares, una moneda que muchos deben usar para acceder al combustible ante el desabastecimiento en moneda nacional.