
La entrega de kits de alimentos e higiene enviados por Estados Unidos a los damnificados por el huracán Melissa, comenzó este sábado en La Casa de Retiros y Convivencias de El Cobre, ubicada en la provincia de Santiago de Cuba.
Según un comunicado de Cáritas Cuba, desde horas de la mañana empezó la distribución de los módulos, priorizándose en los damnificados más vulnerables, como ancianos, embarazadas y niños enfermos, previamente identificados por la Iglesia Católica.
La entrega se realiza bajo la presencia del arzobispo de Santiago de Cuba, la directora de Cáritas Diocesana, un representante de Catholic Relief Services y el párroco y rector de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, Rogelio Deán Puerta.
Los beneficiarios, al recibir la ayuda, revisan el contenido de los kits, que incluyen productos esenciales como arroz, frijoles, aceite y azúcar, además de artículos de higiene como pastillas potabilizadoras de agua.
Para aquellos que residen en zonas montañosas y de difícil acceso, se han contratado varios medios de transporte, asegurando que las familias más alejadas también puedan recibir ayuda.
La distribución continuará hasta la noche del sábado y continuará el domingo. En total, se espera beneficiar a miles de familias de las provincias de Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo, las más afectadas por el paso del huracán, ocurrido en octubre del año pasado.
Este apoyo forma parte de un paquete de ayuda de tres millones de dólares enviado por Estados Unidos para los damnificados, con la condición de que todas las donaciones se encuentren bajo la supervisión de la Iglesia Católica, sin la intervención de autoridades comunistas.
Cáritas Cuba informó que este sábado llegó un segundo cargamento del apoyo al Aeropuerto Internacional “Antonio Maceo” de Santiago de Cuba. Un total de 528 kits de alimentos y 660 de higiene fueron descargados del avión.
Además, se incluyen artículos de primera necesidad como utensilios de cocina, sábanas, mantas y linternas solares para ayudar a las familias afectadas, especialmente durante los frecuentes cortes de electricidad.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el huracán Melissa afectó a más de 3.5 millones de personas en el oriente de Cuba, con vientos de hasta 200 km/h y lluvias torrenciales que causaron grandes daños en infraestructuras y cultivos.
Más de 90.000 viviendas fueron dañadas y unas 100.000 hectáreas de cultivos fueron destruidas, lo que representa un grave impacto en la vida y la economía local. En las próximas semanas, un buque comercial llevará más suministros a la Isla, beneficiando a más de 24.000 personas.
Por su parte, el gobierno cubano, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, ha señalado que aceptan la asistencia humanitaria, pero con la condición de que no sea utilizada con fines políticos.
En un comunicado, el gobierno aclaró que la comunicación sobre la ayuda fue canalizada por la Iglesia Católica y no directamente entre los gobiernos de Cuba y EEUU, reiterando que cualquier ayuda debe beneficiar al pueblo cubano sin fines de lucro político.