
El expresidente Donald Trump y actual candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca hizo declaraciones sobre la deportación de los extranjeros que entraron a Estados Unidos bajo el programa de parole humanitario y las solicitudes de asilo por la aplicación CBP One. El abogado de inmigración Wilfredo ‘Willy’ Allen aclara el panorama en una entrevista con el periodista Daniel Benítez.
¿Qué opciones tienen quienes ya están bajo parole humanitario?
Las personas que han ingresado bajo parole humanitario tienen dos años de estadía garantizada. Sin embargo, Allen enfatiza que una vez cumplidos estos dos años, hay opciones para permanecer legalmente en el país, como la petición de asilo, el matrimonio con un ciudadano estadounidense o la solicitud de residencia por vínculos familiares.
Una de las principales preocupaciones es si los cubanos que ingresaron con parole humanitario corren riesgo de deportación. Según Allen, los cubanos están en una situación privilegiada, ya que, tras cumplir un año y un día en EEUU, pueden solicitar la residencia permanente (Green card) bajo la Ley de Ajuste Cubano. De hecho, muchos cubanos ya han comenzado este proceso, por lo que no enfrentan un riesgo inminente de expulsión si se inicia la “mayor deportación de la historia”, tal y como ha prometido Trump.
No obstante, el abogado advierte que los nicaragüenses y haitianos están en mayor riesgo, ya que no cuentan con protecciones similares a las de los cubanos, ni tampoco programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) como sí lo tienen los venezolanos. Una vez cumplidos los dos años de su parole, si no han iniciado ningún proceso de legalización, se verán obligados a abandonar el país. Allen sugiere que la opción más viable para ellos es solicitar asilo, ya que, al iniciar este proceso, quedan protegidos de la deportación mientras su caso esté en trámite.
¿Es posible la deportación masiva que promete Trump?
Con más de 600.000 personas que han ingresado bajo parole humanitario, Allen pone en duda la capacidad del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para deportar a tantas personas. “No hay suficientes agentes del DHS para realizar deportaciones masivas”, explica. Esto, sumado a los procesos judiciales en curso, da una sensación de seguridad a quienes están en medio de trámites de legalización.
Misma posición asumió el senador Marco Rubio al decir en una entrevista reciente que “es casi imposible deportar a 300.000 personas, y no solo por las limitaciones de vuelos a Cuba, sino por el impacto que esto tendría en la economía de EEUU”.
En ese sentido, el político cubanoamericano explicó que las restricciones logísticas y las condiciones impuestas por el régimen cubano hacen imposible ejecutar una deportación de esa magnitud.
¿Qué pasa con los que entraron por CBP One pidiendo asilo en EEUU?
Aquellos que ingresaron por CBP One también tienen razones para estar tranquilos. Allen aclara que las personas en proceso de asilo no pueden ser deportadas mientras tengan una fecha de corte asignada. Aunque el permiso de trabajo otorgado por el parole puede ser revocado, al estar en proceso de asilo, pueden renovarlo a través de este mecanismo.
El mensaje de Allen es claro: mientras no se cometan delitos graves y se esté en proceso de legalización, no hay razón para temer una deportación. “Vivan sus vidas”, insta el abogado, refiriéndose a quienes ya han iniciado los trámites de residencia o asilo. Si bien las declaraciones de Trump han generado incertidumbre, Allen confía en que las instituciones estadounidenses seguirán funcionando dentro del marco legal.