
Dos cartas fechadas en agosto de 2025 han reavivado las sospechas sobre una posible penetración de la Seguridad del Estado en la masonería cubana. Los documentos atribuyen a dos antiguos dirigentes de la Gran Logia de Cuba ofrecimientos para entregar información interna sobre miembros de la fraternidad e incluso sus familiares.
Las copias fueron divulgadas el 8 de octubre por CubaNet, que asegura haberlas recibido de fuentes vinculadas al archivo de la institución. Sin embargo, su autenticidad no ha sido corroborada de forma independiente por Periódico Cubano y uno de los principales señalados niega tajantemente haber colaborado con los órganos de inteligencia.
Cartas atribuidas a Mayker Filema y Juliannis Galano
Los documentos aparecen firmados por Mayker Filema Duarte, ex gran maestro de la Gran Logia, y refrendados por quien entonces era gran secretario, Juliannis Reynaldo Galano Gómez. Ambos habían ocupado posiciones centrales durante la intensa crisis interna que atravesó la masonería cubana desde 2024.
Filema había sido elegido oficialmente Gran Maestro en septiembre de 2024, pero meses después una mayoría de la Alta Cámara decidió apartarlo del puesto en medio de acusaciones de irregularidades y disputas sobre la convocatoria de elecciones.
La primera de las nuevas cartas está fechada el 15 de agosto de 2025 y dirigida al mayor René Aranguren Menéndez, identificado en el texto como integrante del órgano encargado de investigar delitos contra la Seguridad del Estado.
En ella, los firmantes responden preguntas relacionadas con Juan Alberto Kessel Linares y Víctor Bravo Cabañas, dos dirigentes masónicos que habían mantenido un enfrentamiento abierto con Filema. Ambos habían sido detenidos por la Seguridad del Estado en julio de 2025 durante uno de los momentos más tensos del conflicto.
Una segunda carta ofrece datos sobre masones y familiares
El documento más comprometedor está fechado cinco días después, el 20 de agosto. Según la copia publicada, Filema y Galano habrían aceptado una “sugerencia de colaboración” y manifestado disposición a proporcionar información solicitada sobre miembros de la Gran Logia.
La carta asegura además que los archivos conservaban datos sobre antiguos afiliados, entre ellos direcciones y familiares, información que también podría facilitarse al interlocutor estatal. De ser auténtico, el documento supondría un nivel de cooperación mucho más amplio que una simple respuesta puntual a preguntas de las autoridades.
Las revelaciones adquieren especial relevancia porque el enfrentamiento de 2025 estuvo acompañado de denuncias sobre interferencia gubernamental. Filema había sido destituido por sectores de la Gran Logia que lo acusaban de usurpar el poder, mientras el Ministerio de Justicia continuó reconociéndolo durante parte de la disputa.
La crisis desembocó el 6 de julio de 2025 en una movilización dentro de la sede habanera, cuando masones irrumpieron en el edificio de la Gran Logia para impedir una sesión convocada por Filema y defender la autoridad de quienes consideraban dirigentes legítimos.
Filema niega las acusaciones y cuestiona los documentos
Mayker Filema rechazó la autenticidad de las cartas cuando fue contactado por CubaNet. Afirmó que nunca colaboró con la Seguridad del Estado y sostuvo que los documentos habían sido falsificados o manipulados en medio de las disputas internas de la organización.
El medio también intentó obtener la versión de Juliannis Galano. Según su relato, Galano respondió inicialmente preguntando quién lo contactaba, pero dejó de contestar después de conocer el motivo de la consulta.
Por ahora, las copias difundidas muestran membretes, firmas y cuños atribuidos a la Gran Logia, pero esos elementos por sí solos no permiten certificar que sean genuinas. Tampoco se ha presentado públicamente un peritaje independiente que determine su origen o descarte una posible manipulación.
Las sospechas de penetración estatal en la masonería cubana son anteriores a esta revelación. En 2023, el entonces gran maestro Francisco Javier Alfonso Vidal ya había denunciado presuntos intentos de penetración de la Seguridad del Estado dentro de la institución.
Las nuevas cartas, por tanto, constituyen una acusación documental potencialmente grave, pero mientras no se determine de manera independiente su autenticidad, deben ser tratadas como documentos atribuidos a los antiguos dirigentes y no como prueba definitiva de que ambos colaboraron con la Seguridad del Estado.