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Escritora exiliada dice “no” a intervención de EEUU pero no al cambio: “Cuba no puede seguir viviendo así”

Escritora e historiadora cubana, ganadora del Pullitzer, Ada Ferrer.
Escritora e historiadora cubana, ganadora del Pullitzer, Ada Ferrer. (Captura de pantalla © PBS Books- YouTube)

La historiadora cubanoamericana Ada Ferrer expresó su desacuerdo a lo que miles de cubanos piden desde la Isla y el extranjero: una intervención militar de Estados Unidos en Cuba.

En entrevista con Telemundo, la ganadora del Pullitzer, volvió a poner sobre la mesa uno de los debates que ha ganado fuerza entre cubanos dentro y fuera de la Isla: la posibilidad de una invasión estadounidense como vía para provocar un cambio político en Cuba.

Ferrer acaba de publicar Keeper of my kin: Memoir of an inmigrant daughter (Guardiana de mi estirpe: Memoria de una hija inmigrante), una obra construida a través de biografías anónimas, que cuestiona la percepción que se tiene del inmigrante en EEUU y la conexión a través de la humanidad de quienes viven los hechos históricos sin injerencia sobre ellos.

“Esta historia es una anécdota, una historia de una familia, pero es una historia mucho más grande, de cómo los cambios decretados desde arriba impactan a la gente ordinaria, que no tiene control alguno sobre lo que pasa arriba. Es una historia que le ha pasado a muchos cubanos. ¿Cuántas familias separadas hay en Cuba?”, se pregunta la historiadora.

Aunque Ferrer rechazó esa alternativa y defendió una salida negociada, el tema ha ganado apoyo entre sectores de la población en medio del deterioro económico y social que atraviesa el país.

Las declaraciones se producen mientras aumentan las discusiones entre exiliados y cubanos residentes en la Isla sobre posibles escenarios para el futuro político del país, así como su esperanza, tras las recientes reformas económicas que contrastan con lo que por seis décadas se ha visto en la Isla.

Diversas encuestas y reportes recientes muestran un crecimiento del respaldo a medidas más radicales para lograr cambios, incluidas acciones militares estadounidenses.

Una encuesta divulgada recientemente indicó que casi el 80% de los exiliados cubanos en el sur de Florida apoya a esa posibilidad, una tendencia creciente dentro y fuera de la Isla.

Ferrer, especializada en la historia de las relaciones entre Cuba y EEUU, ha señalado que la situación actual no puede analizarse únicamente desde posiciones extremas.

La académica sostiene que Cuba necesita cambios políticos, pero considera que una solución basada en una operación militar podría traer consecuencias difíciles de controlar.

La posibilidad de una intervención estadounidense en Cuba ha sido discutida en distintos momentos de la historia moderna. Estudios sobre intervenciones militares en América Latina y el Caribe indican que estos procesos suelen producir efectos negativos prolongados sobre la estabilidad política y social, incluso después de alcanzar objetivos iniciales.

Investigaciones históricas sobre operaciones en países como Haití, Nicaragua, Panamá o República Dominicana muestran que los cambios de gobierno no siempre se tradujeron en estabilidad inmediata o mejoras rápidas para la población.

Si vamos a continentes como África o Asia, o a regiones del Medio Oriente, la intervención estadounidense no ha hecho más que desestabilizar los territorios, provocar muertes, y respaldar nuevos gobiernos radicales en perjuicio de la población, con un saqueo sistemático de los recursos naturales.

Especialistas también han advertido sobre riesgos adicionales para Cuba. Entre ellos aparecen posibles desplazamientos masivos de población y daños a infraestructura civil.

Sin embargo, consecuencias como la interrupción de los servicios básicos y una crisis humanitaria más profunda hace poca mella en un país que ya enfrenta escasez de alimentos, problemas energéticos y deterioro de servicios esenciales de forma aguda y constante.

“No quiero intervención militar norteamericana. Conozco mucho la historia de Cuba y he estudiado mucho la guerra, conozco la historia de EEUU en América Latina y en Cuba, y eso no lo quiero. Pero a la vez hay que ver un cambio: Cuba no puede seguir viviendo así, está todo destruido”, afirma la autora.

Analistas han señalado además que escenarios de conflicto suelen generar periodos prolongados de incertidumbre económica y política.

La experiencia internacional muestra que incluso después de finalizadas operaciones militares, algunos países enfrentaron años de reconstrucción institucional y dificultades para restablecer condiciones de estabilidad.

Mientras el apoyo a una intervención gana espacio entre sectores de cubanos cansados de la crisis, el debate continúa dividido entre quienes consideran esa posibilidad una salida rápida y quienes sostienen que un cambio político podría implicar costos humanos y sociales difíciles de prever.

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