
El Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS, por sus siglas en inglés) confirmó la destrucción de 500 toneladas de ayuda alimentaria almacenada en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, informó The Atlantic.
Las autoridades aplicaron esta medida debido a que el alimento ya se encontraba caducado y no podía ser enviado a los posibles destinatarios. Entre los productos afectados había galletas de alto contenido energético.
La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, indicó el pasado jueves que esta acción no afectará la distribución de asistencia similar en el futuro y que el inventario destruido será reemplazado.
“El lote vencido se adquirió durante el gobierno anterior como medida de contingencia para cubrir necesidades superiores a las previstas, lo que impidió agotarlo antes de su vencimiento”, afirmó la funcionaria.
Asimismo, agregó: “Desafortunadamente, este riesgo forma parte de la necesidad de estar siempre preparados para responder a necesidades humanitarias vitales con productos consumibles en lugares remotos de todo el mundo”.
Bruce explicó que la cantidad de ayuda destruida representaba menos del 1% del millón de toneladas métricas de asistencia alimentaria que EEUU distribuye anualmente. No obstante, también aclaró que no se podía asegurar si el gobierno de Trump continuará proporcionando esta cantidad de ayuda en el futuro.
La portavoz subrayó que la destrucción de alimentos almacenados caducos no es un hecho sin precedentes y que se ha producido también bajo administraciones anteriores, sin embargo, no destacó los recortes en la asistencia extranjera.
El incidente ha sido tema de discusión durante las audiencias del congreso estadounidense esta semana, donde legisladores demócratas han criticado al gobierno del presidente Donald Trump por la suspensión de la mayor parte de la asistencia extranjera en su primer mes en el cargo.
Además, se les acusa de crear una crisis humanitaria al desmantelar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), que era la principal agencia encargada de distribuir ayuda alimentaria en el extranjero.
Esta política se produce mientras, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, 319 millones de personas en todo el mundo enfrentan hambre aguda.
Durante las audiencias, la senadora demócrata Jeanne Shaheen, quien lidera el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, cuestionó al subsecretario de Estado, Michael Rigas, sobre la destrucción de los alimentos.
La congresista expresó su preocupación por la falta de acción para distribuir la ayuda antes de que caduque, sugiriendo que, en caso de no poder distribuirla a través del DOS, debería entregarse a otras organizaciones de ayuda humanitaria para que no se desperdicie.
En la comparecencia, Rigas aseguró que la intención de la administración republicana no era permitir deliberadamente que la ayuda alimentaria caducara y terminara siendo un desperdicio.
Un funcionario anónimo comentó a CNN que dos raciones de galletas al día son suficientes para evitar la muerte de personas, dijo el exfuncionario, pero señaló que no reemplazan la comida real.

