
Desde que contrajeron matrimonio el 27 de abril de 2013, la modelo cubana Yvette Prieto ha mantenido un acuerdo prenupcial con Michael Jordan, que ahora le otorga cinco millones de dólares anuales.
Este monto, que inicialmente se fijó en un millón por año de casados, fue revisado y ajustado tras diez años de unión, brindando a Prieto un beneficio económico significativo.
El patrimonio de Jordan, quien consolidó su nombre en el deporte y el negocio, continúa en ascenso. Tras la venta de su participación mayoritaria en los Charlotte Hornets, se estima que posee una fortuna cercana a los 3.500 millones de dólares.
Este éxito financiero le ha permitido gestionar con más cautela sus relaciones personales, algo que probablemente se vio influenciado por su costoso divorcio en 2006, el cual incluyó un acuerdo de 168 millones de dólares para su primera esposa, además de la renuncia a una mansión en Chicago y la custodia de sus tres hijos.
Para quienes acumulan grandes fortunas, los acuerdos prenupciales se consideran esenciales. Estos contratos permiten prever y dividir bienes con claridad en caso de una ruptura, evitando largas disputas.
En el caso de Jordan y Prieto, la cláusula asegura a ambas partes una tranquilidad financiera, especialmente en el caso de Prieto, quien se ha convertido en una figura pública de perfil más discreto.
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La historia de amor entre Jordan y Prieto comenzó en 2007 en Miami, en una discoteca donde se conocieron. La modelo cubana, en ese momento vinculada al ámbito de la farándula tras una relación con Julio Iglesias Jr., captó la atención del astro de la NBA por su personalidad segura y elegante. Aunque su relación se desarrolló bajo los reflectores, ambos eligieron mantener la mayor parte de su vida privada fuera de los medios.
Instalados en una espaciosa mansión de más de 500 metros cuadrados, la pareja ha logrado construir un hogar sólido donde criaron a sus hijas gemelas, nacidas en 2014.
A sus 46 años, Yvette Prieto ha demostrado ser una compañera con ambiciones y objetivos propios. Graduada en negocios, ha sabido equilibrar su independencia con el carácter competitivo de Jordan. Su presencia ha sido descrita como una influencia pacificadora en la vida del campeón, quien halló en ella una estabilidad emocional que antes parecía esquiva.
El caso de Jordan y Prieto ilustra cómo las figuras públicas buscan proteger sus fortunas sin perder de vista las necesidades emocionales. La leyenda del baloncesto ha encontrado en la antillana no solo a una esposa, sino a una socia que respeta su privacidad y fortalece su vida personal.

