
El Proyecto de Ley de Organización de la Administración Central del Estado provocará que la estructura burocrática de Cuba quede reducida a 20 ministerios, más el Banco Central, al fusionarse organismos bajo nuevas denominaciones.
Hasta ahora, la estructura oficial incluye 27 ministerios y organismo centrales. La propuesta será sometida a discusión y votación el próximo mes de julio por parte de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Los ministerios e institutos que desaparecen por fusionarse son:
- Ministerio de la Agricultura
- Ministerio de la Industria Alimentaria
- Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera
- Ministerio del Comercio Interior
- Ministerio de Economía y Planificación
- Ministerio de Finanzas y Precios
- Ministerio de Educación Superior
- Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente
- Ministerio de Industrias
- Ministerio de la Construcción
- Instituto de Información y Comunicación Social (IICS) – Antiguo ICRT
- Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación
- Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
- Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo
¿Cómo será la fusión de los ministerios?
Uno de los cambios más importantes es la desaparición del Ministerio de la Agricultura y del Ministerio de la Industria Alimentaria. Estas dos dependencias se fusionarán en el Ministerio de Agroalimentación con el fin de atender la producción agropecuaria, cañera y forestal, la industria alimentaria, el azúcar y sus derivados, las bebidas, los licores, la pesca y la comercialización de esos productos.
Los Ministerios del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, así como del Comercio Interior, dejarán de existir para dar paso al Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera, que controlaría el comercio en todas sus modalidades, la inversión extranjera, las autorizaciones para ejercer el comercio exterior, las relaciones económicas internacionales, la cooperación y la obtención de financiamiento externo.
Otra fusión relevante afecta al Ministerio de Economía y Planificación y al Ministerio de Finanzas y Precios. Ambos quedarían agrupados en el Ministerio de Economía, Finanzas y Planificación, una especie de superministerio encargado de la planificación socialista de la economía, el desarrollo económico y social, las finanzas, el presupuesto, los tributos, la contabilidad, la tesorería, el patrimonio estatal, los precios, el crédito público y los seguros.
El Ministerio de Educación Superior también cambiaría de alcance al fusionarse con áreas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. De esa integración surgiría el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, encargado de la enseñanza universitaria, la ciencia, la innovación, la normalización, la metrología, la calidad, la propiedad industrial y el uso pacífico de la energía nuclear.
El actual Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente perdería así su estructura tradicional, pues sus competencias quedarían repartidas entre la nueva cartera universitaria y científica, y el Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Vivienda. Este último concentraría funciones sobre medioambiente, aguas terrestres, ordenamiento territorial, gestión urbanística y vivienda.
En ese nuevo ministerio también se absorberían atribuciones vinculadas al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo y las estructuras relacionadas con la vivienda.
La cartera controlaría desde el suministro de agua potable y el alcantarillado hasta el Catastro Nacional, el uso del suelo, los programas de vivienda y la administración del fondo habitacional.
El Ministerio de Industrias y el Ministerio de la Construcción también desaparecerían como entidades independientes. Ambos pasarían a formar el Ministerio de Industrias y la Construcción, encargado de sectores industriales, materiales de construcción, programas constructivos, capacidades de obra y autorizaciones para contratistas, constructores, proyectistas y profesionales del sector.
El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación cambiaría de categoría y se convertiría en el Ministerio de Deportes y Recreación. Lo mismo ocurrirá con el Instituto de Información y Comunicación Social, que pasará a llamarse ahora Ministerio de Información y Comunicación Social.
La reorganización se presenta como una respuesta al exceso de burocracia, pero no precisa cuántas plazas laborales desaparecerían, cuánto costaría ejecutar los cambios ni qué ahorro real espera obtener el Gobierno.
Tampoco ofrece garantías de que las fusiones mejoren el funcionamiento de un aparato estatal de naturaleza soviética, criticado durante décadas por su ineficiencia y su incapacidad para resolver los problemas básicos de la población.