
El psicólogo y comunicador cubano Manuel Calviño pidió establecer y hacer cumplir horarios para los vendedores ambulantes, cuyos pregones comienzan desde primeras horas de la mañana y, en algunos casos, continúan durante la noche. La propuesta fue presentada el 20 de julio en el programa Vale la pena, de Cubavisión, durante una emisión dedicada a la contaminación sonora.
Calviño sostuvo que la venta en las calles constituye una forma legítima de ganarse la vida. Sin embargo, consideró que esa actividad no debe vulnerar el derecho de los vecinos al descanso ni alterar la tranquilidad de las comunidades.
Pregones desde las primeras horas del día
El comunicador cuestionó que algunos vendedores comiencen a anunciar sus productos entre las seis y las siete de la mañana. A su juicio, podrían esperar hasta alrededor de las 8:30 a. m., horario en el que suelen abrir los mercados.
También rechazó que los pregones continúen cerca de las diez de la noche, cuando muchas familias ya intentan descansar. Calviño defendió la necesidad de encontrar un equilibrio entre el trabajo de los comerciantes y el bienestar de quienes viven en las zonas donde circulan.
El planteamiento se refiere a una práctica habitual en numerosos barrios cubanos, donde los vendedores recorren las calles y anuncian en voz alta alimentos, artículos del hogar y otros productos.
La expansión del comercio ambulante ha convertido esos anuncios en parte del entorno cotidiano. No obstante, su intensidad y la falta de horarios definidos provocan molestias entre residentes, en especial durante la madrugada y la noche.
Bocinas, música y plantas eléctricas
Calviño señaló que los pregones no son la única fuente de contaminación sonora. También mencionó las bocinas de vehículos, los silbatos, los talleres y la música reproducida a un volumen excesivo.
A esa lista añadió las plantas eléctricas y los gritos de personas durante la madrugada. Estos sonidos, explicó, afectan la convivencia y dificultan que la población pueda descansar en sus viviendas.
El uso de generadores se ha hecho más frecuente debido a los cortes eléctricos. Aunque permiten mantener algunos equipos en funcionamiento, el ruido de los motores puede prolongarse durante varias horas en zonas residenciales.
Regulaciones que apenas se aplican
El presentador recordó que Cuba cuenta con normas dirigidas a controlar la contaminación sonora. Sin embargo, aseguró que su cumplimiento es insuficiente y que las autoridades intervienen en pocas ocasiones.
Según Calviño, el problema no se limita a una discusión sobre decibeles u horarios. También refleja una falta de respeto hacia quienes necesitan dormir, estudiar o permanecer en un ambiente tranquilo.
El llamado transmitido por Cubavisión coloca nuevamente el foco sobre la responsabilidad institucional de hacer cumplir las regulaciones existentes. También abre el debate sobre si deben fijarse horarios específicos para los vendedores ambulantes y aplicarse controles más efectivos contra el ruido en los barrios cubanos.