
Gaspar Casamayor Álvarez, un exboxeador reconocido por el régimen como una “Gloria Deportiva”, sobrevive hoy en las calles de Santiago de Cuba pidiendo dinero o vendiendo lo que pueda para comer.
Según un post en Facebook por parte del periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, el exatleta de la tercera edad cuenta con una credencial del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) que lo identifica como un boxeador activo entre 1960 y 1970.
Además de su imagen y fecha de nacimiento, la credencial también tiene en grande la frase: “Glorida Deportiva”; pese a esta referencia, el anciano no cuenta con el apoyo que el gobierno debería garantizarle después de una destacada trayectoria deportiva.
Lejos de los estadios, los homenajes y la propaganda oficial, Casamayor enfrenta una realidad marcada por la precariedad. Según personas que lo conocen, el único reconocimiento material que habría recibido por su trayectoria fue una vivienda.
Sin embargo, su situación actual revela que ese gesto no bastó para garantizarle una vida digna tras años de entrega al boxeo nacional. Hoy, sin respaldo suficiente y prácticamente abandonado, se ve obligado a salir a la calle para buscar ayuda.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio la situación de numerosos atletas retirados en Cuba, especialmente aquellos que formaron parte de generaciones anteriores y que ya no cuentan con condiciones físicas para sostenerse por sí mismos. Muchos dedicaron su juventud a entrenamientos, competencias y sacrificios personales, pero al final quedaron fuera de cualquier red real de amparo.
En los comentarios del post de Mayeta Labrada, una usuaria comentó que el exboxeador cayó en el alcoholismo. “Él siempre está por Vista Alegre, solo sé que sea volcado en el alcohol, siempre lo veo tomando, a veces hasta alcohol de farmacia”, indicó.
Un internauta llamado Héctor Bell comentó: “Lo conozco como el ‘Púgil Conversador’. Anda por ahí vendiendo lo que le cae en la mano para poder comer. No he tenido oportunidad de haber ayudado y es un hombre agradecido”.
El usuario Jesús Kindelan relató que se lo encontró en la cola para cobrar en el banco de Enramadas. En esa ocasión, le mostró el carnet y le platicó varias cosas de su pasado como boxeador.
“Tiene buena memoria estuvo en Angola y me dijo q tuvo que irse para Palma porque aquí en Santiago la candela era fuerte con tantos boxeadores y le dijeron q fuera para esa ciudad”, agregó el internauta.
“Yo lo conozco, trabajábamos junto en el ferrocarril, específicamente, en el centro de carga, era un buen trabajador y buen padre, que Dios lo proteja y lo bendiga, yo antes lo veía por Sueño o Vista Alegre”, dijo Yarima Cabrales Blanco.

