
El exministro de Relaciones Exteriores de Cuba Felipe Pérez Roque, una de las figuras más poderosas del gobierno de Fidel Castro antes de ser apartado abruptamente de la vida política, reapareció este viernes en Madrid en lo que, según el periodista cubano Juan Juan Almeida, era una conversación de negocios.
Almeida publicó una fotografía tomada este 4 de septiembre a las 11:24 a.m., hora de Madrid, y aseguró que Pérez Roque se encontraba en el hotel RIU de la capital española. “Felipe Pérez Roque hablando de negocios en el hotel RIU de Madrid. ¿De qué hablaban? Eso te lo cuento en la próxima emisión de Juan Juan Al Medio”, adelantó el comunicador.
La imagen muestra al hombre identificado por Almeida como el excanciller sentado junto a otras dos personas en una mesa. En el lugar es visible un cartel del “360° Sky Bar”, un espacio que corresponde al Hotel Riu Plaza España, ubicado en plena Gran Vía madrileña.
Por el momento no han trascendido las identidades de los hombres que acompañaban a Pérez Roque ni la naturaleza de los supuestos negocios que discutían. Tampoco se conoce públicamente cuánto tiempo lleva en España, cuál es el motivo formal de su viaje o si mantiene actualmente intereses empresariales en ese país.
Sin embargo, la presencia del antiguo canciller cubano en Madrid resulta particularmente llamativa por su trayectoria y, sobre todo, por la conexión española que tuvo uno de los episodios más oscuros de su caída política.
De hombre de confianza de Fidel Castro a desaparecer del poder
Felipe Ramón Pérez Roque nació en La Habana el 28 de marzo de 1965 y se graduó como ingeniero electrónico. Su ascenso dentro de las estructuras oficiales fue extraordinariamente rápido. Tras ocupar responsabilidades estudiantiles, terminó formando parte del reducido equipo de coordinación y apoyo de Fidel Castro, a quien acompañó durante años en reuniones, viajes y actividades oficiales.
En mayo de 1999, con solo 34 años, Fidel lo nombró ministro de Relaciones Exteriores en sustitución de Roberto Robaina. Pérez Roque se convirtió entonces en uno de los integrantes más jóvenes del gabinete y en uno de los principales rostros internacionales del gobierno cubano.
Durante casi una década encabezó la diplomacia de La Habana, participó en las principales cumbres internacionales y defendió algunas de las posiciones más confrontacionales del castrismo frente a Estados Unidos. Por su juventud y cercanía personal con Fidel, llegó incluso a ser mencionado como integrante de una posible generación de relevo para la dirección histórica del régimen.
Todo terminó de manera fulminante el 2 de marzo de 2009. Raúl Castro lo destituyó durante una amplia remodelación del gabinete que también afectó a Carlos Lage, entonces una de las figuras civiles más importantes del poder cubano. Pérez Roque fue sustituido por Bruno Rodríguez Parrilla, quien permanece al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores desde entonces.
Pocos días después, Pérez Roque renunció a sus restantes responsabilidades en el Partido Comunista, el Consejo de Estado y la Asamblea Nacional. Fidel Castro justificó públicamente la purga afirmando, sin mencionar inicialmente a ambos por sus nombres, que “la miel del poder” había despertado ambiciones que los condujeron a desempeñar un “papel indigno”. Pérez Roque terminó reconociendo públicamente que había cometido “errores” y aceptó su responsabilidad.
La curiosa conexión española detrás de su purga
Que Pérez Roque haya aparecido ahora precisamente en Madrid introduce un elemento histórico difícil de ignorar. Meses después de su destitución en 2009 salieron a la luz detalles sobre una investigación de la Seguridad del Estado cubana que involucraba a Conrado Hernández, representante en Cuba de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (SPRI), organismo dependiente del Gobierno Vasco.
Hernández era amigo de miembros de la cúpula cubana y tenía acceso tanto a funcionarios del gobierno como a diplomáticos y empresarios españoles. Las autoridades cubanas lo vincularon con el Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI), algo que representantes del servicio español negaron entonces en algunos reportes periodísticos.
Según informaciones conocidas posteriormente, la Seguridad del Estado había grabado conversaciones privadas en las que Pérez Roque, Lage y otras figuras del entorno hacían comentarios extremadamente críticos sobre dirigentes históricos, incluidos Fidel y Raúl Castro.
La dirigencia cubana llegó a mostrar durante meses un extenso material audiovisual a cuadros del Partido Comunista para justificar las destituciones. Fuentes que conocieron aquellas grabaciones describieron además una trama relacionada con información que habría terminado en manos del entorno de la inteligencia española.
La crisis llegó al punto de afectar las relaciones entre los servicios de inteligencia de ambos países. España terminó relevando a miembros del CNI destinados en La Habana en medio de las tensiones provocadas por el caso.
No existe evidencia conocida hasta ahora que relacione el actual viaje de Pérez Roque a Madrid con aquellos acontecimientos ocurridos hace 17 años. Sin embargo, el antecedente convierte a España en un escenario particularmente curioso para su nueva aparición pública.
Sus apariciones públicas se han multiplicado desde 2024
Durante años, Pérez Roque prácticamente desapareció de los medios después de su caída. Esa ausencia comenzó a romperse recientemente. En agosto de 2024, el excanciller fue fotografiado en los alrededores del edificio Focsa de La Habana, en una de las primeras imágenes públicas conocidas de él después de aproximadamente 15 años apartado de los reflectores.
En noviembre de 2025, Periódico Cubano reconstruyó el vertiginoso ascenso y posterior purga de Pérez Roque, quien pasó de formar parte del entorno íntimo de Fidel Castro y ser considerado una posible figura de futuro a quedar completamente excluido de las estructuras de dirección.
Mucho más significativa fue su reaparición en enero de 2026. Pérez Roque estuvo entre las personas que participaron en La Habana en el homenaje a los 32 militares cubanos fallecidos en Caracas durante la operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro.
Una cámara lo mostró entre los asistentes junto a personas que portaban una bandera cubana y una imagen de Fidel y Raúl Castro. su presencia en aquel acto de fuerte contenido político sorprendió precisamente porque fueron los hermanos Castro quienes habían aprobado su caída.
¿A qué negocios se dedica ahora Felipe Pérez Roque?
La fotografía de Madrid plantea ahora una pregunta diferente. Pérez Roque tiene 61 años y lleva 17 fuera de cualquier cargo gubernamental conocido, pero Almeida asegura haberlo encontrado “hablando de negocios” en uno de los hoteles más conocidos del centro de la capital española.
Durante los años posteriores a su destitución se informó que el antiguo canciller habría regresado a trabajar como ingeniero en una empresa estatal vinculada al sector de la construcción. Desde entonces ha existido muy poca información pública verificable acerca de sus ingresos, actividades profesionales o relaciones empresariales.
Su aparición en Madrid abre por ello una nueva incógnita: si después de tantos años de ostracismo Pérez Roque ha comenzado una actividad empresarial propia, representa intereses de terceros o simplemente se encuentra realizando gestiones privadas.
También queda por aclarar quiénes son sus interlocutores en la fotografía publicada por Almeida. La identidad de esas personas podría ofrecer una pista importante sobre el propósito de la reunión. El periodista cubano prometió revelar más detalles en la próxima emisión de Juan Juan Al Medio, por lo que el encuentro podría aportar información hasta ahora desconocida sobre la vida económica del antiguo canciller.
Diecisiete años después de una de las purgas más famosas de la era de Raúl Castro, la pregunta ya no es únicamente qué ocurrió con Felipe Pérez Roque, sino qué está haciendo ahora y con quién.