
Un exintegrante del Ministerio del Interior de Cuba (Minint) y antiguo miembro de la escolta de Fidel Castro recorre la Isla a pie desde el 10 de abril, desde Santiago de Cuba hasta Mantua, en Pinar del Río, como homenaje al centenario del nacimiento del fallecido gobernante, mientras el país atraviesa una severa crisis económica y social.
El protagonista de la travesía es José Luis Pérez Balart, identificado por medios oficialistas como el “rutero del Centenario”. Su caminata forma parte de los actos vinculados a la llamada “Ruta de Fidel”, una iniciativa promovida por el aparato propagandístico del régimen para mantener vigente la figura del líder comunista.
Según el oficialista Periódico Girón, Pérez Balart cumplió misiones internacionalistas en África, integró estructuras relacionadas con el MININT y actualmente trabaja como profesor en la Academia de Estudios Superiores de ese ministerio. También lo presentan como un hombre ligado durante años a la seguridad del poder castrista.
La cobertura oficial contrasta con la situación diaria de millones de cubanos. En varias provincias, la población enfrenta apagones que pueden extenderse hasta 20 horas, escasez de alimentos, falta de medicamentos, deterioro del transporte y servicios públicos cada vez más limitados.
En ese escenario, la caminata generó rechazo entre usuarios de redes sociales. Muchos cuestionaron que el régimen dedique espacio mediático a homenajes políticos mientras las familias cubanas buscan comida, medicinas o una forma de cocinar durante los cortes eléctricos.
La iniciativa volvió a exponer la distancia entre el discurso oficial y la realidad de la calle. Mientras la prensa estatal resalta el sacrificio de un antiguo funcionario del MININT, buena parte de la ciudadanía observa el recorrido como otro acto de fidelidad ideológica desconectado de las urgencias nacionales.
El caso también refleja la persistencia del culto político en Cuba. A casi una década de la muerte de Fidel Castro, el gobierno mantiene campañas, actos públicos y narrativas escolares centradas en su figura, pese al desgaste del modelo que encabezó durante décadas.
Las reacciones en redes apuntaron contra esa contradicción. Una usuaria identificada como Iliana Pérez ironizó sobre el estado físico del caminante y escribió: “Y què churrioso anda el combatiente !🤦♀️, que alguien le regale un poco de agua y jabón que la peste llega alguien norte 😁😁”.
Otros comentarios fueron más directos sobre la precariedad que refleja la imagen del homenajeado. Vere Hiriart afirmó: “En serio? Si esta medio muerto de hambre! Por dios hay cada gente….”. Alexandra Hinojosa añadió: “Muriendo de hambre pero igual defendiendo lo indefendible”.
También hubo burlas sobre el sentido del recorrido. Yoelvis Díaz escribió: “Ese lo qué quiere es emigrar para la capital”. Yosvany González comentó: “Ese no llega a camaguey. De que los hay, los hay!”. Las publicaciones muestran el cansancio social ante los símbolos políticos usados por el oficialismo.
Para sectores críticos del castrismo, el recorrido de Pérez Balart resume una de las prioridades del régimen: sostener la épica revolucionaria mientras el país pierde población, capacidad productiva y servicios básicos. La propaganda insiste en el homenaje; los cubanos, dentro y fuera de la Isla, miran el deterioro cotidiano.