
Andy Vázquez y Wilber Gutiérrez, los actores detrás de los icónicos personajes ‘Facundo Correcto’ y ‘Chacón’ en la popular serie de televisión cubana Vivir del Cuento, protagonizaron un divertido reencuentro en Miami.
El encuentro, plasmado en un sketch, rememoró la química que durante años mantuvo a millones de cubanos enganchados frente a sus pantallas.
El sketch presenta a Chacón recién llegado a Miami, donde se reúne con Facundo para merendar. Durante la conversación, Chacón comenta que en el barrio cubano casi no queda nadie:
“Últimamente, el barrio se está quedando vacío. Allá la cosa está dura”, afirmó el personaje. Fiel a su estilo oportunista, Facundo responde que hay que “resistir como país con creatividad”, aunque admite que él mismo salió del país “para cumplir una misión”, declarando que su viaje a Estados Unidos fue, en realidad, “una tapadera para penetrar al enemigo desde adentro”.
El reencuentro entre ambos actores, quienes han seguido trayectorias distintas tras dejar Cuba, ha generado gran nostalgia entre los seguidores de la serie.
Gutiérrez, quien interpreta a Chacón, emigró en septiembre de 2024. Su travesía incluyó una parada inicial en México antes de establecerse en Estados Unidos. Según fuentes cercanas, su salida fue discreta, y varios colegas del programa se enteraron de su partida solo después de que había dejado la isla.
Wilber Gutiérrez llegó finalmente a Miami el 9 de enero de 2025, donde fue recibido por familiares. Su salida de Cuba se suma a una tendencia creciente entre los actores principales de Vivir del Cuento, quienes en los últimos años han decidido emigrar.
Andy Vázquez (Facundo Correcto), Omar Franco (Ruperto), Irela Bravo (Chachita) y Marlon Pijuán (Isidoro) también han abandonado el país, dejando a Luis Silva (Pánfilo) y Mario Sardiñas (Chequera) como los únicos miembros principales del elenco que permanecen en la Isla.
Este fenómeno no solo refleja las decisiones individuales de los artistas, sino también la realidad de un país marcado por la emigración masiva. Vivir del Cuento, que durante 16 años fue un símbolo del humor y la sátira social cubana, sigue siendo un referente para quienes, dentro y fuera de la isla, buscan mantener vivas sus raíces culturales.