
La primera bailarina y maître María Elena Llorente falleció este domingo en La Habana a los 80 años, debido a complicaciones derivadas de una insuficiencia cardiaca, informó el Ballet Nacional de Cuba. La artista permaneció ingresada durante varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Hermanos Ameijeiras.
El Ballet Nacional de Cuba confirmó el fallecimiento de quien fue considerada una de las intérpretes más importantes de la historia de la compañía y una representante de la llamada época de oro de la escuela cubana de ballet.
Sus restos serán inhumados, hoy a las 2:00 p.m., en el panteón familiar, de acuerdo con la voluntad expresada por la artista antes de su muerte.
Una carrera marcada por grandes papeles del repertorio clásico
María Elena Llorente desarrolló una trayectoria artística de más de cinco décadas, durante las cuales protagonizó algunos de los principales títulos del repertorio clásico internacional.
Entre sus interpretaciones más recordadas estuvieron los personajes principales de obras como “Giselle”, “Coppélia”, “La bella durmiente del bosque”, “El lago de los cisnes” y “Don Quijote”. Además, estrenó numerosas piezas creadas especialmente para sus condiciones como bailarina.
Su carrera trascendió los escenarios cubanos. En 1977 participó junto al Alvin Ailey Dance Theatre de Nueva York, una presentación que el artista estadounidense Harry Belafonte calificó entonces como “un importante hecho histórico”.
La última actuación de la Llorente como bailarina, se produjo el 28 de octubre de 2002, en la Gala de clausura del 18º Festival Internacional de Ballet de La Habana, con el estreno del ballet “Souvenir”, una coreografía creada por Eduardo Blanco especialmente para la ocasión y en la que fue acompañada por el entonces joven bailarín Javier Torres.
Maestra de generaciones y reconocimientos nacionales
Más allá de su desempeño como intérprete, Llorente dedicó gran parte de su vida a la formación de nuevos bailarines. Trabajó como maestra, ensayadora y coreógrafa, tanto en Cuba como en instituciones de España.
Su labor pedagógica fue considerada una extensión de su legado artístico, al transmitir conocimientos técnicos y experiencias acumuladas durante décadas en los escenarios.
En 2015 recibió el Premio Nacional de Danza, uno de los principales reconocimientos otorgados en Cuba a creadores e intérpretes de esta manifestación artística. También fue distinguida con la Orden Félix Varela por su contribución a la cultura nacional.
La trayectoria de Llorente quedó vinculada al desarrollo del Ballet Nacional de Cuba y al prestigio internacional alcanzado por la escuela cubana de ballet. Su figura permanece asociada a una generación de artistas que marcaron la historia de la danza en la isla.