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Fallece Enoel Salas Santos, espía de la Seguridad del Estado infiltrado por décadas en el exilio y grupos anticastristas

Muere agente de la seguridad del estado (1)
Salas fue conocido dentro de los órganos represivos como el agente Allan, también apodado “el rubio de Cabaiguán”. (Foto © Soy Villa Clara – Facebook)

En la madrugada de este 3 de febrero de 2026, falleció en Placetas, provincia de Villa Clara, a los 89 años, Enoel Salas Santos, exagente de la Seguridad del Estado cubana.

Salas era una figura presentada por el discurso oficial como “héroe silencioso”, pero su trayectoria está estrechamente ligada a los métodos de infiltración, manipulación y control político empleados por el régimen de La Habana desde los primeros años posteriores a 1959.

Nacido el 3 de marzo de 1936, Salas fue conocido dentro de los órganos represivos como el agente Allan, también apodado “el rubio de Cabaiguán”. De acuerdo con el periódico oficialista Granma, se incorporó en su juventud al Movimiento 26 de Julio.

Posteriormente, participó en la lucha armada en la región del Escambray, un escenario que, tras el triunfo revolucionario, se convirtió en uno de los principales focos de conflicto interno y represión contra alzados y campesinos acusados de colaborar con ellos.

Luego de 1959, Enoel Salas Santos pasó a integrar los órganos fundacionales de la seguridad del Estado, dependencia adscrita al Ministerio del Interior (Minint). Su labor principal fue la infiltración de organizaciones opositoras al nuevo poder, tanto dentro como fuera de Cuba.

Entre los grupos en los que operó como agente encubierto se encuentra Alpha 66, organización del exilio cubano fundada en 1961 y responsable de acciones armadas contra objetivos del gobierno cubano durante las décadas de 1960 y 1970.

Según publicaciones oficiales de la radio local de Placetas, basadas en fuentes del Ministerio del Interior, Salas Santos fue enviado al exterior por órdenes de la seguridad del Estado cubano. Salió del país a través de la Embajada de Brasil con destino a Río de Janeiro y posteriormente se trasladó a Estados Unidos, como parte de una operación de infiltración en organizaciones contrarias al gobierno cubano.

De acuerdo con esas mismas fuentes, el espía llegó a Miami, desde donde operó junto a Alpha 66 y se desplazó entre campamentos anticastristas en Puerto Rico y la República Dominicana, como parte de su misión encubierta.

El oficialismo reconoció que Salas Santos permaneció más de 25 años bajo identidades falsas, incluyendo largos períodos de encarcelamiento en prisiones cubanas, sin que se revelara públicamente su condición de agente de la contrainteligencia. En la cárcel se dedicaba a desintegrar grupos en contra del régimen.

En octubre de 2024, Enoel Salas Santos recibió la Condecoración Estatal “6 de Junio”, otorgada por el Ministerio del Interior, así como la distinción de “Personalidad Distinguida” del Consejo de Gobierno Provincial de Villa Clara, reconocimientos reservados a cuadros considerados leales y útiles al sistema de seguridad.

Granma destacó que Salas insistía en que “uno nunca deja de ser un agente al servicio de Cuba”, una frase que resume la lógica de obediencia absoluta que caracteriza a los órganos de la seguridad del Estado. Sin embargo, fuera del relato oficial, su figura representa también el entramado de vigilancia e infiltración que ha sido denunciado durante décadas por organizaciones de derechos humanos y por el exilio cubano como uno de los pilares de la represión política en la Isla.

El cadáver de Enoel Salas Santos será velado en la funeraria de Placetas, donde recibirá honores oficiales.

6 Comentarios

  1. hay que pasarlo a los libros de historia de una cuba futura, como ejemplo de cuan HDP puede llegar a ser un ser una piltrafa nacida en cuba defendiendo una tirania criminal.

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