
El Zoológico de Miami anunció el fallecimiento de Kara, una nutria gigante de río que tenía casi 20 años. Ante múltiples problemas de salud asociados con su avanzada edad, los veterinarios tomaron la decisión de sacrificar a este ejemplar el pasado 14 de enero, informó Ron Magill, director de comunicaciones del lugar.
Kara llegó a ser la nutria gigante de río más longeva registrada en Estados Unidos, superando ampliamente la esperanza de vida de la especie, que en estado salvaje varía entre 8 y 13 años y bajo cuidado humano puede alcanzar hasta 17 años. “Kara fue un ejemplo extraordinario de longevidad y contribución a la conservación”, señaló Magill.
Nacida en 2005 en el Zoológico de Filadelfia, Kara fue trasladada al Zoológico de Miami en 2008, donde desempeñó un papel crucial en los esfuerzos de conservación de las nutrias gigantes de río, una especie en peligro de extinción.
Durante su estadía en Miami, dio a luz a 27 crías, que ahora forman parte de programas de preservación en zoológicos de todo el país, ayudando a asegurar la continuidad de su especie.
Las nutrias gigantes de río, también conocidas como “lobos de río”, son nativas de los ecosistemas de agua dulce de América del Sur. Estas criaturas pueden llegar a medir hasta seis pies de largo y pesar alrededor de 75 libras.
Estos animales son carnívoros y su dieta se encuentra compuesta principalmente por peces, aunque también pueden consumir otros animales acuáticos como crustáceos, pequeños caimanes, serpientes y aves acuáticas si es necesario.
Sin embargo, enfrentan serias amenazas debido a la destrucción de su hábitat y la caza, lo que las ha colocado en la lista de especies en peligro de extinción. El Zoológico de Miami no solo ha sido un espacio para la preservación de ejemplares como Kara, sino que también respalda iniciativas de conservación como el Proyecto Ariranhas en Brasil, enfocado en proteger tanto a las nutrias gigantes como a su ecosistema.
Según Magill, la vida de la referida nutria no solo fue un testimonio de cuidado y dedicación, sino también un recordatorio de la importancia de proteger a estas especies y su hábitat natural. “Kara dejó un legado imborrable como madre devota y embajadora de su especie. Sus contribuciones a la supervivencia de las nutrias gigantes y su notable longevidad no serán olvidadas”, expresó el funcionario del zoológico.

