
En medio de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba, marcada por apagones prolongados y una escasez de combustible cada vez más aguda, un curioso invento ha comenzado a circular en redes sociales: un automóvil FIAT Polski adaptado para funcionar con carbón vegetal.
El vehículo, que recuerda tecnologías utilizadas hace casi un siglo, ha sido presentado por usuarios de Facebook como un ejemplo de la inventiva a la que se ven obligados a recurrir los cubanos ante la precariedad del sistema económico de la Isla.
La página de Facebook Díaz-Canel Sin Gao difundió recientemente un video en el que se observa el funcionamiento del automóvil modificado. Según la publicación, el proyecto fue desarrollado por el cubano Juan Carlos Pino, quien sería residente de la provincia de Mayabeque, aunque otras publicaciones en redes ubican al hombre en Moa, Holguín.
En las imágenes se aprecia un dispositivo metálico instalado en la parte trasera del vehículo que genera el combustible necesario para alimentar el motor.
Según la explicación de Odalys Almeida, esposa del innovador, para iniciar el proceso se utiliza una pequeña cantidad de petróleo y una tela para encender el carbón. Una vez que la llama toma fuerza, se coloca un soplador durante unos 25 minutos, hasta que el sistema genera el gas suficiente para poner en marcha el automóvil.
“Está trabajando con carbón nada más”, comentó Almeida en el video difundido en redes sociales.
El combustible alternativo que se usó en la Segunda Guerra Mundial
Aunque pueda parecer una idea improvisada nacida de la necesidad, lo cierto es que esta tecnología tiene antecedentes históricos bien documentados. El sistema utilizado se basa en un gasógeno, un dispositivo capaz de producir gas combustible a partir de materiales sólidos como madera o carbón.
La técnica consiste en un proceso llamado gasificación, mediante el cual combustibles ricos en carbono se calientan con una cantidad limitada de oxígeno para producir una mezcla de gases, principalmente monóxido de carbono, hidrógeno y metano, que puede utilizarse como combustible en motores de combustión interna.
Este tipo de sistemas tuvo un auge particular durante la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos países enfrentaron graves restricciones en el suministro de petróleo. Según estudios técnicos recopilados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de un millón de vehículos en todo el mundo llegaron a funcionar con gasificadores alimentados por madera, carbón vegetal o turba durante ese conflicto.
La escasez de gasolina obligó a muchos gobiernos a adaptar automóviles, autobuses, camiones e incluso tractores agrícolas para que operaran con este sistema alternativo. Incluso algunos vehículos militares fueron modificados para funcionar con gas producido a partir de madera o carbón.
Sin embargo, estos sistemas tenían varias desventajas. Los motores perdían potencia, el arranque podía tardar varios minutos mientras se generaba el gas necesario y el mantenimiento era complejo. Además, los vehículos debían transportar el combustible sólido —madera o carbón— junto con el propio gasificador, lo que ocupaba espacio y aumentaba el peso del automóvil.
Tras el final de la guerra y el restablecimiento del suministro global de petróleo, la mayoría de estos sistemas fueron abandonados debido a su baja eficiencia en comparación con la gasolina y el diésel.
Que en pleno siglo XXI un automóvil en Cuba vuelva a utilizar una tecnología popularizada en tiempos de guerra dice mucho sobre la magnitud de la crisis que vive el país. Durante los últimos años, la Isla ha enfrentado una grave escasez de combustible que ha paralizado el transporte público, afectado la producción agrícola y obligado a reducir la generación eléctrica.
En ese contexto, iniciativas como la del FIAT Polski adaptado a carbón vegetal se presentan en redes sociales como ejemplos de creatividad popular. Pero también reflejan, para muchos observadores, el deterioro económico de un país donde la innovación ya no busca avanzar tecnológicamente, sino simplemente sobrevivir.
Mientras las autoridades de La Habana atribuyen la crisis a las sanciones de Estados Unidos, miles de cubanos continúan buscando soluciones improvisadas para mantener en funcionamiento su vida cotidiana. Y en ese escenario, tecnologías que parecían relegadas a los libros de historia vuelven a aparecer, no como curiosidades del pasado, sino como herramientas de necesidad en la Cuba actual.
Los cubanos deberiamos de dejar de celebrar la pobreza extrema en que se vive en cuba ,como novedad tecnológica, basta de vivir en la miseria,y luchemos por vivir en un pais NORMAL.