
En una publicación en Facebook de la corporación estatal Fincimex, se precisa que esa institución, manejada por el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), en poder de los militares cubanos, procesa tarjetas Visa y Mastercard. La declaración provocó un gran debate en las redes sociales.
La publicación en cuestión es una promoción donde se invita a los cubanos a que tramiten una tarjeta magnética “que le haga crecer su negocio” posibilitando las operaciones de comercio electrónico. Asimismo, Fincimex oferta una terminal de punto de venta (POS) para que los “actores económicos” comiencen a cumplir con las regulaciones del Banco Central de Cuba (BCC) que indican la obligatoriedad de hacer cobros digitales cuando los montos sean superiores a los 5.000 pesos cubanos (CUP).
El sistema funciona de la siguiente manera: el propietario del comercio establece contrato con Fincimex, que instala el POS, y a partir de ese momento puede cobrar con cualquier tarjeta que circule en el país a cambio de una “comisión mínima”, que no se explica a cuánto asciende. Los montos se acreditan en la cuenta bancaria del dueño del comercio al siguiente día.
Las dudas sobre el servicio comenzaron de inmediato y algunas de ellas fueron contestadas por la propia financiera estatal. ¿Ese POS podrá estar anclado entonces a una cuenta en el exterior? Desde Fincimex contestaron que no. Todos los pagos van a parar a una cuenta en la banca nacional que puede ser fiscalizada por la Oficina de Administración Tributaria (Onat).
Sin embargo, a la interrogante de si con Fincimex se pueden sacar tarjetas Visa, la corporación propiedad de Gaesa aclaró que sí procesa tarjetas Visa y Mastercard. En otro momento, recordó que por disposiciones de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, los medios de pagos emitidos por bancos norteamericanos no pueden utilizarse en la Isla.
Visa y Mastercard son líderes en la industria de pagos, facilitando transacciones con tarjetas de crédito y débito. Actúan como intermediarios entre emisores de tarjetas y comerciantes, agilizando los pagos a nivel global. Los emisores, como bancos, emiten tarjetas a los consumidores, quienes las usan para comprar bienes y servicios.
El proceso comienza con una compra: el comerciante envía los detalles al emisor a través de la red de Visa o Mastercard. El emisor verifica fondos y aprueba o deniega la transacción. Una vez aprobada, se registra en la cuenta del titular y el comerciante recibe el pago. Ambas empresas priorizan la seguridad con tecnologías como el chip EMV.
Estas compañías brindan conveniencia a nivel global, permitiendo pagos sin efectivo y expandiendo su aceptación internacional. Su papel vital en la economía moderna redefine cómo se gestionan las transacciones y los pagos.

