
Florida registró 256 casos de chikungunya y 305 de dengue importados desde Cuba en 2025, según un informe del sistema de vigilancia de arbovirus del Departamento de Salud del estado.
En la última semana del año pasado, se reportaron 18 nuevos casos de chikungunya en personas que habían viajado al extranjero, todos ellos provenientes de la Isla. De los 268 casos detectados de chikungunya en el estado, un impresionante 96% se originaron fuera de Florida.
Además de la isla antillana, se registraron casos de chikungunya importados desde países como Bangladesh, Bolivia, Brasil, India, Indonesia, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia.
Por otro lado, Cuba también ha sido responsable del 73% de los 416 casos de dengue reportados en el estado naranja. El análisis de estos contagios identificó varios serotipos del virus, incluidos DENV-2 (20 casos), DENV-3 (25 casos) y DENV-4 (219 casos), además de 40 de un tipo desconocido de dengue.
Sin la incidencia de estos casos importados, Florida habría registrado únicamente 62 contagios locales, según la autoridad sanitaria estatal. La situación epidemiológica ha llevado a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) a emitir una alerta de viaje de nivel 2.
Por tal motivo, se ha recomendado a los viajeros, especialmente a mujeres embarazadas y personas vulnerables, tomar precauciones ante el rápido aumento de los casos de chikungunya en Cuba.
Esta alerta se suma a la advertencia de viaje por motivos de seguridad emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Además, otros países han seguido el ejemplo y han emitido alertas similares debido a la propagación de los arbovirus en la Isla.
En Cuba, la situación es aún más crítica. En noviembre, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) confirmó los primeros fallecimientos asociados a una epidemia combinada de arbovirosis, que ha causado hasta la fecha 55 muertes y más de 50.000 casos diagnosticados de chikungunya, además de 28.850 de dengue.
Esta es la peor crisis sanitaria que ha enfrentado la isla desde la epidemia de COVID-19, con un brote inédito de virus circulando simultáneamente, incluyendo chikungunya, dengue, oropouche, influenza H1N1, virus sincitial respiratorio (VSR), zika y nuevas variantes de COVID-19.
La propagación de estos virus se ha visto favorecida por las condiciones ambientales precarias, como la acumulación de desechos, que han creado un entorno propicio para la reproducción de los vectores como mosquitos y jejenes. Los síntomas comunes incluyen fiebre alta, dolor muscular y articular y, en algunos casos, dermatitis.
Las complicaciones pueden ser graves, con el dengue llevando a hemorragias y shock, el chikungunya causando problemas articulares crónicos y el virus Oropouche generando afecciones neurológicas.
Por su parte, el informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (Ocac) y Cuba Siglo 21 señala que la cantidad de muertes podría variar entre 8.700 y 14.000, un dato alarmante que contrasta con las cifras oficiales proporcionadas por el Minsap.