
La empresaria tailandesa Jakkaphong “Anne” Jakrajutatip, copropietaria del certamen Miss Universo, fue sentenciada a dos años de prisión sin derecho a suspensión por un tribunal penal de Bangkok, tras ser declarada culpable de fraude financiero vinculado a la emisión de bonos corporativos de su empresa JKN Global Group.
La decisión judicial, dictada a finales de diciembre de 2024, se emitió en ausencia de la acusada y marca un nuevo capítulo en los problemas legales que rodean a la directiva del concurso de belleza.
Según la resolución, Jakrajutatip y JKN Global Group Plc incurrieron de forma conjunta en prácticas engañosas entre el 24 de julio y el 8 de agosto de 2023, al presentar información falsa y omitir datos relevantes para inducir a un inversionista a adquirir bonos corporativos por 30 millones de baht, equivalentes a unos 17 millones de pesos mexicanos.
El fallo sostiene que la empresaria conocía la delicada situación financiera de la compañía y la imposibilidad de cumplir con el reembolso en la fecha pactada.
El Tribunal penal de Bangkok basó su veredicto en los artículos 341 y 83 del Código Penal de Tailandia. Además de la pena de cárcel impuesta a Jakrajutatip, la corte sancionó a JKN Global Group con una multa de 40 mil baht, cerca de 23 mil pesos.
La sentencia excluye cualquier beneficio de suspensión, al considerar probada la intención de engaño durante la colocación de los instrumentos financieros.
El caso se originó a partir de una denuncia presentada en noviembre por el cirujano plástico Raveewat Maschamadol.
El demandante aseguró haber sido inducido a invertir alrededor de 900 mil dólares en bonos corporativos mediante información que no reflejaba la realidad económica de la empresa. Su testimonio resultó clave para que la fiscalía acreditara la existencia de un perjuicio directo.
Jakrajutatip había obtenido libertad bajo fianza tras ser imputada formalmente en 2023. Sin embargo, dejó de acudir a varias audiencias convocadas por el tribunal, lo que llevó a las autoridades a considerar un riesgo de evasión.
Ante esa conducta, la justicia tailandesa emitió una orden de arresto que se mantenía vigente al momento de dictarse la sentencia.
La empresaria alcanzó notoriedad internacional tras adquirir la organización Miss Universo, junto al empresario mexicano Raúl Rocha Cantú.
Para una audiencia cubana en el exterior, el caso reviste interés no solo por el impacto financiero, sino por las repercusiones en uno de los certámenes de belleza con mayor presencia mediática en América Latina y el Caribe.
Este proceso judicial se suma, además, a las investigaciones que involucran a Rocha Cantú por presuntos vínculos con crimen organizado, lo que coloca a la dirección de Miss Universo bajo un escrutinio creciente.
La combinación de causas legales abre interrogantes sobre el futuro administrativo y la credibilidad de la marca, en un contexto donde la transparencia financiera resulta clave para su sostenibilidad.
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