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Funcionario del Departamento de Estado sentenciado por entregar información sensible a agentes chinos

Espía al servicio de los chinos
El espía recibió dinero en efectivo. (Imagen de referencia © Grok – Periódico Cubano)

Michael Charles Schena, exanalista del Departamento de Estado de Estados Unidos, fue condenado a cuatro años de prisión tras comprobarse que filtró información clasificada de defensa a contactos que él creía relacionados con la inteligencia de China.

El caso, que involucra pagos en efectivo, dispositivos electrónicos y encuentros en el extranjero, ha encendido las alarmas en Washington por el nivel de acceso que tenía el acusado.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, Schena, de 42 años y residente en Alexandria, Virginia, trabajaba desde 2007 en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental y disponía de credenciales de seguridad que le permitían consultar materiales con el sello de Top Secret.

Las pesquisas del FBI revelaron que, desde abril de 2022, comenzó a ofrecer a desconocidos información restringida a cambio de transferencias económicas. En su nube personal se localizó una factura que registraba la entrega de 10000 dólares y un iPhone 14, equivalentes a casi 80000 yuanes, lo que refuerza la hipótesis de que operaba bajo instrucción de agentes vinculados a Pekín.

Uno de los episodios más relevantes ocurrió en agosto de 2024, durante una estancia en Lima, Perú, donde recibió un paquete que incluía dinero y un teléfono celular de color blanco, considerado un canal seguro de comunicación con sus enlaces. Ese aparato fue posteriormente utilizado para fotografiar y remitir al menos cuatro documentos secretos en octubre del mismo año.

La actividad se prolongó hasta febrero de 2025. El día 27 de ese mes, cámaras de seguridad lo registraron tomando imágenes con su móvil de siete expedientes marcados como “SECRET” en su oficina en Washington, D.C. Posteriormente, el FBI incautó el dispositivo en su vivienda de Virginia y detuvo a Schena. Fue acusado de conspirar para recopilar y difundir información de defensa nacional, un delito castigado con hasta diez años de cárcel.

En este mes de septiembre, el tribunal dio la sentencia. En el juicio, donde figuró Erik S. Siebert, Fiscal para el Distrito Este de Virginia, el subdirector Roman Rozhavsky, de la División de Contrainteligencia del FBI, declaró: “Michael Schena socavó deliberadamente la seguridad nacional y puso en riesgo vidas estadounidenses al vender información clasificada al gobierno chino”.

Al acusado se le impuso una condena de cuatro años de privación de libertad. Aunque la pena fue menor a la máxima contemplada, autoridades judiciales destacaron que el objetivo es enviar un mensaje claro: cualquier funcionario que ponga intereses personales por encima de la seguridad del país enfrentará severas consecuencias.

Este caso pone de relieve cómo los servicios de inteligencia extranjeros emplean métodos híbridos, plataformas digitales, sobornos en efectivo y encuentros encubiertos para captar a empleados con acceso a material sensible. Para el gobierno estadounidense, lo ocurrido con Schena es una advertencia de que la vulnerabilidad puede residir no en el exterior, sino dentro de las propias instituciones encargadas de resguardar secretos de Estado.

Rozhavsky, aseguró en el juicio que: “El gobierno chino continúa atacando agresivamente a empleados del gobierno estadounidense para robar nuestra información clasificada, y esta sentencia deja claro que el FBI y nuestros socios harán todo lo posible para defender la Patria”.

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