
El lavado de dinero consiste en ocultar los orígenes ilícitos de los fondos, haciéndolos parecer legítimos mediante transacciones que enmascaran su verdadero origen. (Foto © Periódico Cubano)
El Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado militar que controla cerca del 70% de la economía cubana, utiliza la construcción de hoteles como una táctica para lavar dinero de manera ilegal.
Según el influencer cubano Aldo Ruiz, mientras el pueblo enfrenta escasez de alimentos, medicinas y apagones continuos, GAESA, bajo el control del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), opera con total opacidad y sin auditorías externas. Este grupo maneja millones de dólares, invirtiendo grandes sumas en la construcción de hoteles que, aunque lujosos, permanecen vacíos.
El proceso de lavado de dinero detrás de los hoteles vacíos
El lavado de dinero consiste en ocultar los orígenes ilícitos de los fondos, haciéndolos parecer legítimos mediante transacciones que enmascaran su verdadero origen. En Cuba, este proceso se realiza a través de la creación de empresas turísticas y la construcción de propiedades inmobiliarias.
Los contratos de estos proyectos son inflados, y los recursos públicos, que deberían destinarse a sectores como la salud o la educación, se desvían hacia estos hoteles vacíos. El objetivo no es la operación del negocio, sino mover el dinero de una cuenta estatal a una privada, controlada por los altos mandos militares.
Cada hotel vacío representa una operación terminada. El dinero ya se movió, los contratos ya se pagaron y el capital del pueblo quedó “lavado” en una propiedad inmobiliaria que solo les pertenece a los militares. A través de empresas como Gaviota, un pilar de GAESA, la cantidad de activos en hoteles es asombrosa, con 4.261 millones de dólares reportados, una cifra que triplica el presupuesto anual de salud en Cuba.
A través de empresas como Fincimex, GAESA también controla las remesas enviadas por los cubanos en el extranjero. Aunque estas remesas son cruciales para muchas familias, GAESA impone altas comisiones y limitaciones, asegurándose de que una parte significativa no llegue a los destinatarios.
Este sistema de control sobre el flujo de dinero permite que una parte del capital destinado para la población se quede en las manos de los militares, favoreciendo su enriquecimiento mientras la gente lucha con la precariedad.
Durante más de 26 años, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro, dirigió GAESA, consolidando el control militar sobre gran parte de la economía cubana. Tras su muerte en 2022, el liderazgo fue asumido por la coronel Ania Guillermina Lastres Morera, sin un anuncio oficial.
A pesar de los esfuerzos por maquillar las inversiones extranjeras, los verdaderos beneficiarios de estas empresas siguen siendo los militares cubanos, quienes han convertido las propiedades en instrumentos de enriquecimiento ilícito.
GAESA opera sin rendir cuentas a ningún organismo independiente. Aunque el conglomerado ha invertido masivamente en turismo, especialmente en la construcción de hoteles, el número de turistas ha caído drásticamente en los últimos años.
Entre 2021 y 2023, el 36% de la inversión estatal se destinó a proyectos hoteleros, mientras que sectores como la agricultura y la salud recibieron fracciones mínimas de esos fondos.
Mientras la población cubana sigue enfrentando dificultades económicas y una escasez de recursos básicos, el régimen continúa manteniendo el control absoluto sobre las finanzas, lo que dificulta cualquier intento de recuperación económica real.