
Las autoridades de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Avícola de Cuba apuntan a la mala alimentación de las gallinas como la causa fundamental para la dramática caída de un 98% en la producción de huevos.
De acuerdo con Frank Páez Martínez, directivo del sector avícola en Isla de la Juventud, las gallinas del territorio pasaron de 42.000 huevos al día a solo 1.000 unidades. Ahora los animales tienen solo el 50% de la comida que disponían en mayo pasado y la composición de estos nutrientes no es la misma calidad. La consecuencia directa es una disminución en la generación de huevos que ahora no llega ni a uno per cápita.
Cuba importa el pienso que se utiliza como alimento para las gallinas. Debido a la falta de financiamiento, hace meses que no hay disponibilidad de este producto en el sistema estatal de la agricultura. “Las gallinas requieren un pienso específico que incluye maíz, trigo, soya y otros ingredientes que Cuba debe comprar en el exterior”, explicó Páez.
Las autoridades cubanas culpan de esta escasez al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que ha dificultado la importación de materias primas esenciales para la alimentación de las aves ponedoras.
Además, la falta de renovación en la masa animal ha sido otro factor importante en los malos resultados. Solo se han incorporado 20.000 aves jóvenes, cuando deberían haber llegado 162.000 para garantizar una producción sostenida. “Estamos trabajando con gallinas adultas, lo que afecta la productividad”, lamentó Páez, quien añadió que las futuras ponedoras llegarán desde La Habana en los próximos meses.
El primer efecto de la debacle productiva se lo sienten las familias pineras que anteriormente recibían 12 huevos mensuales a través de la libreta de racionamiento, pero vieron un recorte en más de la mitad. Ahora el gobierno estima que una persona en Isla de la Juventud solo puede comerse cinco huevos al mes. En consecuencia, se ha disparado el precio del cartón de huevo en el mercado negro.
Importación de huevos: la solución temporal
Ante esta crisis, el gobierno cubano ha optado por importar huevos de la República Dominicana para cubrir la demanda interna. En el último trimestre, el gobierno erogó más de 6.7 millones de dólares para la compra de huevos dominicanos, convirtiendo a Cuba en el segundo mayor comprador de la industria avícola de ese país.
Si solo una pequeña parte de ese dinero se hubiese empleado en fortalecer la industria nacional o para la importación de alimento animal, sería mucho más rentable. Por décadas, el régimen ha optado por depender de las importaciones de alimentos, lo cual va en la dirección contraria al discurso oficialista de la soberanía, pues hay una alta subordinación del mercado extranjero.