
En medio de la actual crisis energética que azota a la Isla, caracterizada por una escasez de combustible y apagones prolongados, el precio de la gasolina en el mercado informal ha alcanzado precios exagerados.
Una búsqueda rápida permite ver que los precios exigidos por varios usuarios, que aseguran contar con gasolina en medio de la actual escasez, oscilan entre los 4.000 y 5.000 pesos cubanos (CUP) por litro, lo que equivale al doble del salario promedio mensual en la Isla.

Periódico Cubano confirmó que existen varios anuncios que aseguraban vender combustible en la capital y otras partes del país, ofreciendo incluso precios “especiales” en la compra de más de cinco litros.

Estos precios “de oferta”, que siguen siendo equivalentes a todo un mes de salario, despiertan sospechas entre algunos de los internautas, quienes ven la transacción como un potencial riesgo en medio de un aumento de asaltos y fraudes, sin embargo, la necesidad de este preciado producto los obliga a preguntar por más información.
Muchos de los anuncios son hechos de manera anónima, pues la reventa de combustible es considerada ilegal por las autoridades castristas.

Esta falta de información incrementa el riesgo que toman aquellos que buscan conseguir gasolina en medio de la actual crisis. Pese a ello, muchos de los que dependen del combustible para trabajar se ven obligados a arriesgarse y pagar precios exorbitantes ante la falta de opciones.

La situación revela una red de corrupción
En los últimos meses, la situación se ha caracterizado por una escasez de combustible que ha llevado a las autoridades a ejercer un mayor control sobre la venta de gasolina en los servicentros del país.
En un intento por racionar el poco combustible disponible, el régimen implementó filas virtuales para la venta de gasolina, una medida que no resolvió nada.
Desde hace semanas, la misma población ha denunciado discrepancias en el sistema de colas virtuales, asegurando que existe una red de acaparamiento y reventa de turnos.
Esto explicaría cómo es que, aun en medio de la escasez, varias personas pueden darse el lujo de vender decenas de litros del preciado líquido, esto pese a que la venta está limitada a 20 litros por persona.
Otras denuncias en redes sociales aseguran que hay una red criminal que se dedicaría a rentar automóviles de turismo para conseguir los 20 litros permitidos, esto con el objetivo de revenderlos en el mercado informal.
Testimonios anteriores aseguran que los ciudadanos promedio no pueden hacer nada, pues los revendedores de turnos sobornan a los trabajadores de los servicentros para llevar a cabo sus negocios, e incluso han recurrido a la violencia para poder mantener un monopolio sobre la venta de combustible.
De ser cierta esta información, se estaría confirmando la existencia de redes internas de reventa y corrupción entre aquellos que deben racionar la gasolina para el pueblo. De igual manera, quedaría en evidencia, una vez más, que los turistas tienen este recurso asegurado, todo mientras los cubanos deben batallar y arriesgarse para conseguir un poco del codiciado combustible.

